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 La Danza del León forma parte de la cultura china que ya ha sido asimilada sino del todo en buena medida por parte de nuestro pueblo. Constituye una prueba fehaciente de esto el hecho de que la mayoría de los integrantes de la escuela de Wu Shú son cubanos. Dos siglos después de su nacimiento en la tierra del sol naciente, el león sigue danzando con todo su colorido y esplendor, esta vez en suelo cubano.
En la actual presentación culí  los leones parten del pórtico del Bulevar y danzan en toda la cuadra. Ambientado por la luz de los faroles rojos, el espacio resulta demasiado estrecho para el desarrollo de las ejecuciones que no pueden apreciarse por esta circunstancia en todo su esplendor posible. Se trata de una danza pantomímica que excluye la palabra. En ella se imitan los movimientos del felino y se exploran diversas situaciones dramáticas
 
Desde la antigüedad las culturas orientales han encontrado en los lugares al aire libre, un espacio para el desarrollo de sus expresiones festivas, teatrales y danzarias. En Japón, Mali, la India y China encontramos tempranas referencias a manifestaciones de este tipo. En la nación China la fiesta de la primavera, es uno de los festejos más importantes que han llegado a la actualidad. Se trata de una celebración tradicional donde coexisten una amplia variedad de danzas populares así como de arte acrobático y marcial, manifestaciones todas que se encuentran muy mixturadas en la cultura de este pueblo.
 
 
Nuestro país se ha visto sometido desde la llegada de Cristóbal Colón a un interesante proceso de mestizaje cultural. Ciertos elementos aborígenes, la fuerte herencia española, el sincretismo negro, e incluso aspectos de la milenaria cultura del celeste Imperio se mezclan en nuestra identidad, —unos con más fuerzas que otros— como trasfondo de lo que somos. La Danza del León, venida del Oriente, es una de las manifestaciones heredadas que forman parte de nuestro patrimonio nacional. Los chinos llegarían a Cuba  a mediados del siglo XIX en carácter de mano de  obra contratada. En pésimas e indignantes  circunstancias de semiesclavitud. Su explotación ofreció una alternativa ante las dificultades que la trata negrera ofrecía en esos años a los colonizadores.
Es a partir de 1858 que los chinos comienzan a nuclearse en La Habana, con sus casas y puestos de comida. Ya en 1867 se constituye la primera sociedad con el objetivo de unir a los culíes residentes en la zona, empeño que continuaría en los años siguientes. La danza del león sale por primera vez en 1930 atravesando el hoy llamado barrio chino. Afirman las distintas investigaciones que la Sociedad Min Chin Tang fue la propulsora de su desarrollo y «fue en 1930 cuando los miembros de su núcleo primigenio —la Juventud Atlética de Chee Kung Tong— la sacaron a la calle.»  Ya en 1937 y gracias a la intervención empeño de Fernando Ortiz, la Danza del León participa en el carnaval de La Habana. Desaparece en 1961 debido por un lado al envejecimiento de sus integrantes y por otro a  que la práctica de las artes marciales tenía un carácter secreto y por esa razón les estaba vedado su conocimiento a los cubanos.
En 1980 se intentó rescatar la Danza del León sureño —debido a que los primeros  chinos que vinieron a Cuba procedían de Cantón en su mayoría, y por esa razón trajeron la danza del León del Sur—. Este interés surgió como resultado de estudios llevados a efecto por Raúl Simanca y José Antonio Salas quienes intentaron revivir esta danza. A partir de la muerte de ambos, volvió a disminuir este intento.
La escuela cubana de Wushu se encuentra dirigida por Mario Vargas Lee y ya tiene alrededor de 13 años de trabajo, —aunque no de fundada debido a que comenzó como Asociación Cubana de Wushú y Kung Fu—.  Está integrada por descendientes de chinos y cubanos motivados por el arte asiático. Esta sociedad se ha caracterizado por el retorno a los orígenes y la obstinación por reconstruir su pasado. Justamente se ha encargado de asumir en los últimos años el recate de las danza tradicionales. En 1999, logra traer por primera vez a Cuba la danza del León del Norte, debido a que, al decir de Vargas Lee, es muy importante para Cuba contar con las tradiciones del norte en tanto en China se promueve la unificación.
Actualmente la Danza del León se desarrolla en el pequeño Bulevar lleno de restaurantes de la calle San Rafael todos los miércoles a las 7 p.m. y también los sábados a las 8 de la noche. También acompaña la inauguración de nuevos locales. El rescate de esta tradición eleva el atractivo del barrio al mostrar su lado más pintoresco.
Se trata de una manifestación escénica desarrollada en espacios abiertos que echa mano a técnicas habituales en los espectáculos que se han realizado al aire libre en el mundo entero a lo largo de distintas épocas y que corresponden a un modo de articular una forma de teatralidad específica. Algunos de estos recursos que se repiten como contantes también en la Danza del León son: su corta duración temporal, dramaturgia sencilla, personajes tipificados, música en vivo e imagen sobredimensionada y llamativa, en aras de construir una espectacularidad que tiene como uno de sus objetivos atraer la mirada del transeúnte.
Encontramos tempranas  referencias a este ejercicio en la Dinastía Tang (618 al 907 d.C)  aunque es probable que se haya introducido en China desde la dinastía Su. (581-618 d.C): Cuatro leones pequeños y uno grande, todos de colores diferentes eran llevados cada uno por doce personas. Según  el libro sobre la música esta manifestación era de carácter popular. En cada provincia de China se ejecutaba con expresiones diferentes.
Se conservan diversas leyendas que aluden al origen de la Danza del León, pero ninguno se basa en fuentes históricas reales. De acuerdo con uno de estos mitos siglos atrás apareció un león en un pueblo y causó grandes destrozos en la región. Un luchador de kung-al saber del león se presentó en el pueblo con la intención de vencerlo. Luchó ferozmente con el león en tres oportunidades sin conseguir matarlo. Por este motivo enseñó a varios aldeanos Kung-Fu. Meses después, lograron juntos acabar con la fiera. Los lugareños, con objetivo de celebrar la victoria del bien sobre el mal concibieron la popular Danza del León. Otra versión sobre el origen del baile asegura que un rey de la dinastía Ching, había visto un león bailando en uno de sus sueños. Al despertar ordenó a los guardias del palacio danzar conforme a lo que había apreciado en sus sueños.
Esta acción coreográfica  ha sido confundida y también llamada Danza del Dragón que de diferente ejecución, tal vez porque el dragón fue símbolo de los emperadores, o bien porque la imagen estilizada de la figura del león —con barbas y cuernos— recuerda a un dragón. En los primeros tiempos del Barrio Chino, nunca se había visto la Danza del Dragón. Actualmente es parte de la Escuela Cubana de Wushu que hoy cuenta con las representaciones de cuatro de estos animales mitológicos.
En la actual presentación culí  los leones parten del pórtico del Bulevar y danzan en toda la cuadra. Ambientado por la luz de los faroles rojos, el espacio resulta demasiado estrecho para el desarrollo de las ejecuciones que no pueden apreciarse por esta circunstancia en todo su esplendor posible. Se trata de una danza pantomímica que excluye la palabra. En ella se imitan los movimientos del felino y se exploran  diversas situaciones dramáticas:
El animal ha salido de su gruta incitado por un monje que le interrumpe el sueño para hacerlo rezar y darle a comer una hoja de lechuga. Ésta simboliza larga vida y riqueza, buenos augurios para el año, ya que su pronunciación cantonesa Sang Choy, tiene un sonido muy similar a estas palabras. El león arroja los vegetales tres veces. Según indica el rito este es un modo de bendecir a los espectadores. Las diversas ejecuciones deben durar alrededor de siete minutos antes de capturar cada mazo de lechuga. «El león avanza en tres momentos y retrocede en señal de humildad, girando la cabeza en el sentido de las manecillas del reloj. Cuando camina hacia delante y hacia atrás intenta confundir los malos espíritus, pues los demonios andan solo en línea recta».  
Cuando presenciamos estas expresiones nos percatamos de que cuentan con  características muy específicas. En China las artes marciales (wu shu) y las acrobacias han sido absorbidas por el arte coreográfico desde el linaje de los Han (206 – 220 A.C). Ambos ejercicios baile y deporte se encuentran desde entonces muy mixturados. Acompañan por tanto a la Danza del León las ejecuciones acrobáticas de los alumnos de la escuela demostrando el manejo de distintas habilidades: abanicos, espadas, lanzas.... El interés por llamar la atención de un público en constante desplazamiento es uno de los puntos que identifican a esta expresión como una manifestación de teatralidad callejera. Se puede presenciar por tal razón la explotación de distintas técnicas extracotidianas, entre estas, las acrobacias recién referidas.
Las ejecuciones procedentes del sur de China tienen un carácter marcial y combativo: Cada academia de Kung Fu cuenta con su propia Danza del León, es por eso que si dos de ellas se encuentran ocurre un enfrentamiento. Como una variación con respecto al original, en la actual ejecución notamos que participan dos leones por una misma escuela. Se logra con la participación de ambos una mayor espectacularidad en la propuesta en tanto permiten apreciar la ejecución de escenas de peleas y demás interacciones. Respondiendo a una codificación en cuanto a color e imagen se refiere uno de ellos ostenta los colores rojo y amarillo,  mientras que el otro es blanco y verde.  El largo de sus barbas nos permite apreciar que representan una institución de escasa antigüedad.
Un pequeño Buda —símbolo también de esta cultural— aquí interpretado por un niño, juega provocando a los leones. Dirige las ejecuciones haciendo empleo de una enfatizada  gestualidad. En Cantón por ejemplo se suele utilizar un muñeco para representarlo e incluso aparece acompañado por otros monjes que dan más colorido a las situaciones.  A nivel dramatúrgico en esta manifestación notamos una marcada preferencia por personajes tipificados como son el león y el Buda recogidos en el imaginario de la nación china e incluso en el mundial debido a que devienen ya símbolos de esta cultura.
 
 
Los vestuarios que utilizan los ejecutantes son  trajes confeccionados en satén negro con cuello Mao, tradicionales de Kung Fu, y  zapatillas chinas. En cada danza participa un león manipulado por dos personas, en posición encorvada una de ellas y la otra moviendo la cabeza, que puede llegar a pesar hasta 30 libras. Aunque los pies de los bailarines son visibles, una tela figura como cuerpo del león. Se concibe así una figura sobredimensionada de gran espectacularidad y capacidad para presentarse al aire libre. La Danza china del León resultó un referente importante, a nivel de construcción material con el cual se trabajó en la propuesta escénica de Gigantería La increíble y grande historia de las aventuras del caballero Sir William y su Kimbado escudero contra las travesuras del dragón Tribilín.  Ejemplo claro de cómo este grupo de teatro  encontró en la danza china un material afín a su modo de concebir la teatralidad callejera.
A lo largo de siglos los espectáculos que se realizan en espacios abiertos, han elaborado estrategias de seducción a través del énfasis en la imagen. Otro recurso para lograr atraer la mirada del público puede ser el empleo del elemento sonoro. La música ejecutada en vivo en el tiempo y espacio de la representación ayuda a promover la relación escénica. La Danza del León se acompaña de músicos que realizan diversos toques.  Utilizan distintos instrumentos percutivos para ofrecer sonoridades fuertes y de tono guerrero. Por ejemplo el tambor Tai Ku o panzudo  que se golpea con dos masas. Debe ser tocado por hombres y existen varios tipos de toques entre ellos el redoble para el saludo inicial y la despedida. También están el gong y los platillos. El sonido es más rítmico que melódico y por momentos se torna ruidoso. Se ejecutan distintos ritmos el tres estrellas, más suave y cadencioso cuando el león camina o marcha, el 7 estrellas por su parte para las escenas de pelea.
La Danza del León forma parte de la cultura china que ya ha sido asimilada sino del todo en buena medida por parte de nuestro pueblo. Constituye una  prueba fehaciente de esto el hecho de que la mayoría de los integrantes de la escuela de Wu Shú son cubanos. Dos siglos después de su nacimiento en la tierra del sol naciente, el león sigue danzando con todo su colorido y esplendor, esta vez en suelo cubano.
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 1  Josefina Ortega: «La suerte en el cuerno del león» en La jiribilla, revista digital. número V, La Habana, 2006
 2 Martha Sarabia: «La cultura china: Un libro que nunca se cierra» en Cubarte, revista digital. 01 de Agosto, 2008
 3 Ídem
 4 Raúl Simanca Boulanger.  «La Danza del León» en Catauro, no 2 de 2000, p. 163
 5 Marylin Cobas. Danzas en el barrio Chino de la Habana. Trabajo de diploma 1997-1998. Biblioteca ISA.
 
Barbarella González Acevedo
Investigadora teatral