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 Parches artísticos y utilitarios en técnicas de appliqué y patchworks, cuyo tema central el fantástico mundo de las hadas y los duendes, se exponen durante los meses de verano en la sede de la Sociedad Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente.

Dichas obras conforman los trabajos finales del Taller de Parchería de la Casa de la Obra Pía, que imparte la  profesora y artesana Adela Rodríguez desde hace 15 años. Las alumnas, féminas todas hasta el momento, en cada clase llevan a cabo una labor de rescate artesanal y de tradiciones
artísticas.
El eje principal de la exposición este año gira en torno a la recreación de elementos mitológicos. «La vida es muy agitada, pero hay que retomar la fantasía de ese niño que todos llevamos dentro», expresó Adela Rodríguez al explicar la razón por la cuál este asunto fue motivo de inspiración para hacer la muestra que estará abierta hasta el 31 de agosto.

Cira Paez. El cielo como testigo. Técnica Appliqué

Alicia Portelle. Ninfas. Técnica Patshwork
Durante la apertura el 19 de julio reciente, Yanet Quiroga, directora de la Casa de la Obra Pía informó que el próximo curso comenzará en septiembre. Las clases serán impartidas en la sede habitual de la Casa de la Obra Pía y «constituyen una oportunidad de realización para aquellas personas interesadas en el trabajo artesanal y de parches» explicó Quiroga.
La profesora del Taller adelantó algunos planes futuros del proyecto, entre los que se encuentra la participación en el V Salón Nacional de Parche, y la realización de la exposición «Los Ángeles de La Habana». Como parte de la atención que le brinda la Asociación de Artesanos y Artistas de Cuba (AACA), la sección de parches tiene el propósito de apoyar a las integrantes del taller en la realización de piezas para una mayor comercialización.

Georgina Sánchez. Ängeles...o demonios. Técnica Appliqué.
Alicia Portelle. Ninfas (Detalle). Técnica Patshwork

El Taller de Parchería cuenta actualmente con una matrícula de 30 estudiantes, que se incrementa cada año. Son tres los niveles (básico, medio y avanzado) en los que se enseñan diferentes las técnicas. La mayoría de las alumnas son jubiladas las que, al decir de Quiroga,  «le encuentran un nuevo sentido a la vida, pues ven ocupado su tiempo en algo útil y hermoso».