Durante su tercera visita a La Habana en 1953, Joséphine Baker ofreció un almuerzo a un grupo de admiradores cubanos a los que denominó su «familia cubana».
En el restaurante de María, La Grande Joséphine se reunió con el grupo de sus seguidores cubanos que, en 1950 durante la primera visita de la diva a La Habana, había sido constituido.

 El doctor Manuel López Martínez es quizás el único sobreviviente de los protagonistas del almuerzo brindado por Joséphine Baker —durante su tercera visita a La Habana en 1953— a un grupo de admiradores en el restaurante de María, La Grande. López Martínez le hizo llegar a Opus Habana dos fotos de esa tarde, a propósito del artículo publicado en esta revista, «Joséphine Baker: de París a La Habana» (volumen VI, número 2/2002).
En la misiva —enviada a nuestra redacción—, el remitente confesó que la lectura del trabajo dedicado a Joséphine le había resultado «grato y evocador, ya que es posible que yo sea el único “superviviente” de lo que la propia Joséphine llamó la “familia cubana”, por las relaciones que hubo entre ella y un grupo de cubanos admiradores y amigos suyos desde su primera visita a Cuba». Constituido en forma espontánea, el grupo de seguidores de Joséphine quedó establecido desde 1950 —en la primera visita de la diva a La Habana—, y fue considerado por ella su familia en Cuba. Las personas que aparecen en las instantáneas remitidas por López Martínez son, precisamente, los integrantes de este «club» que admiraba a la artista.
Tomadas en el restaurante de La Grande —ubicado entonces en la calle Infanta y 25, cerca de Radio Progreso—, las fotos inmortalizan un almuerzo que fraternalmente ofreció la artista, el 21 de febrero de 1953, a sus seguidores cubanos.
Al igual que la visita anterior, efectuada en 1952, durante ésta —su tercera visita a la Isla—, Joséphine Baker se había sentido muy decepcionada al ser discriminada por el color de su piel, mientras que la embajada de los Estados Unidos coaccionó a las entidades culturales cubanas para que prohibieran su actuación.
No obstante, en 1953 «Joséphine se presentó exitosamente en el teatro Campoamor, situado en Industria y San Martín, al costado del Capitolio», según recuerda López Martínez en su atenta misiva. Además —afirma—, la estrella  afronorteamericana estuvo en la Universidad de La Habana para realizar una guardia póstuma a Rubén Batista Rubio, asesinado por los esbirros del dictador Fulgencio Batista en la esquina de San Lázaro y Prado, frente al Malecón.
En 1966 Joséphine Baker realizó sus dos últimos viajes a la Isla, de los cinco realizados por la vedette a Cuba. El primero de ambos, como participante especial en la Conferencia Tricontinental, ocasión que aprovechó para presentarse en el Teatro García Lorca junto a Ignacio Villa, Bola de Nieve, y el segundo, como invitada especial del presidente Fidel Castro para pasar ese verano en una playa cercana a la ciudad.

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