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 Feliciana Villalón y Wilson fue la joven cubana que sirvió de modelo al artista encargado de esculpir el Alma Mater que corona la escalinata de la Universidad de La Habana.
Por única vez, a los 16 años, Feliciana Villalón y Wilson posó para que un artista perpetuara sus rasgos en una de las más conocidas esculturas habaneras.

Para esculpir a la Minerva que, con los brazos abiertos, nos mira desde lo alto de la escalinata de la Universidad de La Habana, el escultor checo Mario Korbel escogió como modelo a una joven cubana de 16 años y rasgos criollísimos: Feliciana Villalón y Wilson.
 Hija del ingeniero José Ramón Villalón y Sánchez, coronel de la Guerra de Independencia, y María Wilson Miyares, la muchacha aparece en esta foto familiar, perteneciente a los archivos de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Feliciana está sentada a la diestra de su madre, y su progenitor es el señor parado de bigotes y barba.
Por encargo de la Secretaría de Obras Públicas, Korbel comenzó esa escultura en 1919 y, tras concluir la fase inicial, envió el prototipo a Nueva York para ser fundido en bronce por la compañía Roman Bronce Work. En 1920 se emplazó por primera vez en terreno todavía rústico y siete años después se ubica en el centro de la monumental escalinata universitaria.Cubierto de una amplia túnica, el cuerpo del Alma Mater habanera casi duplica el tamaño de la joven modelo, quien se prestó para tales menesteres por única vez. La estatua descansa sobre un pedestal de piedra, escoltada por seis mujeres de estilo griego que simbolizan las diversas disciplinas académicas.