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Tras ocho años defendiendo la música de concierto cubana y universal, El Lyceum Mozartiano de La Habana llega a un nuevo aniversario de fundado. El Oratorio San Felipe Neri fue testigo, el sábado 27 de enero, de un repertorio integrado por las obras Concierto para trompa No. 1 en Re, Hob.VIId:3 de Joseph Haydn y Sinfonía No. 4 en si bemol mayor Op.60 de Ludwig van Beethoven. La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica del ISA, bajo la dirección de Rocío Calle y José Antonio Méndez. Sobre el desarrollo de los proyectos realizados en estos años y los nuevos propósitos, su director el maestro Ulises Hernández comentó en esta entrevista. 

 «El Lyceum tiene como principal horizonte lograr influir a través de la música clásica en la sociedad, un objetivo que hemos desempeñado gracias a la colaboración de la Oficina del Historiador y a su principal guía, el Historiador de la Ciudad Eusebio Leal», afirmó Hernández.

El Lyceum Mozartiano de La Habana ha llegado a su octavo aniversario de vida. Con disímiles proyectos ya realizados y otros por cumplir, este espacio socio-cultural concentra gran parte de su atención en la difusión de la música de concierto cubana y universal. Empeño que ha logrado a partir de la creación de la Orquesta-Escuela, la Mediateca Edgardo Martín, la organización de conciertos en la sala del Oratorio San Felipe Neri y los talleres musicales para niños y jóvenes de la comunidad. De esta forma el Lyceum ha ido construyendo un itinerario de trabajo intenso que lo prestigia como parte del Centro Histórico de La Habana.
Sobre el desarrollo de los objetivos fundamentales que se ha trazado la institución, los proyectos realizados en estos años y los nuevos propósitos, su director el maestro Ulises Hernández expresó:

El maestro Ulises Hernández

El Lyceum tiene como principal horizonte lograr influir a través de la música clásica en la sociedad, un objetivo que hemos desempeñado gracias a la colaboración de la Oficina del Historiador y a su principal guía, el Historiador de la Ciudad Eusebio Leal. Teniendo en cuenta el intercambio directo con los diferentes sectores de la población, hemos moldeado nuestra línea de trabajo y planteado los aspectos que debemos priorizar. En todo este proceso un papel trascendental lo tiene el contacto cotidiano con las personas del entorno, que nos indican qué frente abrir y qué otros proyectos echar hacia delante. Parte de esa estrategia ha sido la reorganización de los conciertos de nuestra sala, el Oratorio San Felipe Neri, en aras de ofrecer una programación de excelencia todos los jueves y sábados. Muchas de estas propuestas son gratuitas, lo que facilita el acceso al lugar de quienes lo deseen, sin importar sus posibilidades económicas.
Los niños de la comunidad también se han incorporado a nuestra dinámica de trabajo diario. Desde su segundo año de existencia, el Lyceum se ha ocupado de desarrollar actividades de apreciación musical con diferentes escuelas. El pasado 2016 nos concentramos en unir a alumnos de las escuelas de música con el propósito de crear una gran orquesta sinfónica infantil. Este proyecto fue un éxito que posibilitará el apoyo a otra aspiración, encaminada hacia la creación de una orquesta sinfónica de la comunidad de niños de La Habana Vieja.
Además, durante este año creamos finalmente un sitio web que nos hace más fácil socializar quiénes nos visitan, la labor que hacemos y los proyectos en los que estamos enfrascados.

¿Qué otros intereses tiene la Institución?

La docencia es también una de nuestras grandes preocupaciones. En este sentido hemos crecido enormemente, abriendo un nuevo proyecto de asesoría técnica con la Fundación Baltasar Neumann, en pos de perfeccionar los fundamentos básicos en la interpretación histórica de la música clásica y desarrollar la destreza de nuestros estudiantes de instrumentos de cuerdas y vientos. También mantenemos los habituales talleres sinfónicos para la Orquesta-Escuela, apoyados por la Fundación Mozarteum de Salzburgo que continúa auspiciando nuestro Festival Mozart-Habana y los cursos para estudiantes. Incluso ya dentro de nuestros planes para el 2017 está la participación de 30 de nuestros instrumentistas en talleres en Alemania.

¿Cómo el Lyceum ha podido mantener un balance entre los intérpretes experimentados y los noveles?

Todavía no hemos resuelto ese problema. La calidad alcanzada en la Orquesta solo se puede mantener si conservamos a los responsables de que esto ocurra. Tal razón hace que tratemos de que el relevo no sea drástico, sino escalonado. Dejamos por lo menos 3 o 4 años a los continuadores, en lo que entran los nuevos y se les pueda transmitir esos conocimientos, ese desarrollo alcanzado, ese sello del que tú hablas.

¿De qué forma la Orquesta ha contribuido a promover la música sinfónica cubana como parte de nuestro patrimonio sonoro?

Para nosotros interpretar la música sinfónica cubana es una prioridad. Tenemos clásicos nuestros en repertorio, pero lo más interesante son las nuevas obras que hemos incorporado. Eso nos distingue y fortalece, ese es el patrimonio musical del futuro. Con esta meta trabajamos en función de dar espacio sinfónico a jóvenes compositores como son Wilma Alba Cal, Ernesto Oliva y José Víctor Gavilondo.

El Lyceum es algo más que la Orquesta, ¿qué nuevos proyectos anhela para los próximos años?

La Orquesta es solo una de las aristas en las que trabajamos. Además de todo el trabajo con la sociedad, realizamos tres importantes festivales, el Mozart-Habana, el Musicalia Internacional de Piano y La Fiesta de los Clarinetes. Los tres eventos nos permiten relacionarnos con prestigiosas figuras de la música del mundo, excelentes intérpretes que gratuitamente vienen a Cuba para compartir conocimientos y experiencia. Esto no solo nos actualiza, sino que creamos lazos de trabajo y para una mejor información técnica, algo que ya nos caracteriza como centro de un alto nivel musical.

Ivette Céspedes,
musicóloga del Lyceum Mozartiano de La Habana.

 

Momento del concierto por el octavo aniversario del Lyceum Mozartiano de La Habana, con la interpretación de la Orquesta Sinfónica del ISA, diriga por Rocío Calle. Foto: Yadira Calzadilla