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A propósito de la presentación del libro Treinta maravillas del patrimonio arquitectónico cubano, Opus Habana conversa con la historiadora Alicia García Santana sobre el tema que le ha granjeado reconocimiento internacional: el origen y evolución de la vivienda cubana. Sus ideas y aportaciones contribuyen a comprender que «la significación del bohío no es arquitectónica sino cultural», además de resultar un valioso testimonio para un artículo que, sobre los usos de la palma real, prepara nuestra redacción.

Aprovechamos que la Dra. Alicia García Santana acaba de publicar el libro Treinta maravillas del patrimonio arquitectónico cubano —en coautoría con el fotógrafo Julio Larramendi— para indagar sobre los futuros proyectos editoriales de esta destacada investigadora del patrimonio arquitectónico cubano y caribeño.

De las aportaciones de Alicia García Santana al estudio y conservación del patrimonio arquitectónico cubano dan fe sus libros:Trinidad de Cuba; Contrapunteo del arco y el arcón; La Habana, historia y arquitectura de una ciudad romántica y Arquitectura de la casa cubana, colonia y eclecticismo. Además, ha realizado en coautoría con Julio Larramendi, en calidad de fotógrafo, los volúmenes Las primeras villas de Cuba; Matanzas, la Atenas de Cuba y Urbanismo y arquitectura de La Habana Vieja, siglos XVI al XVIII, a los que se suma ahora Treinta maravillas del patrimonio arquitectónico cubano. Durante más de 40 años, Alicia ha sido una acuciosa y prolífica investigadora, además de profesora adjunta de la Facultad de Construcciones de la Universidad Central de las Villas y conferencista invitada del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana.

Entre sus temas de investigación sobre los orígenes y evolución de la casa cubana, Usted se ha referido a la importancia del bohío, ya que es «tal vez el exponente de arquitectura más relevante del proceso de transculturación de  elementos provenientes de lo aborigen, lo africano y lo hispánico, ingredientes fundamentales de nuestra nacionalidad» (En: La Habana, crisol de arquitecturas. Opus Habana, No. 2, 2000, pp. 4-13). ¿Ha pensado publicar algún estudio sobre el significado del bohío para la cultura cubana? ¿Considera que el bohío tiene un valor antropológico cultural?
En este momento trabajo en un libro que, por ahora, se titula La casa cubana en el contexto del Caribe Hispánico, y cuenta con un capítulo dedicado a nuestra arquitectura vernácula; dentro de la misma el bohío es tema protagónico, aunque no sólo se trata del bohío sino también de otras construcciones asociadas al mismo o a formas de vida relacionadas con este tipo de hábitat. Por supuesto que el valor primero de nuestra arquitectura vernácula es de carácter antropológico, posiblemente el primero en dotarla de dicho significado fue fray Bartolomé de las Casas cuando redactó ese monumento de antropología que es su Apologética Historia de las Indias. La significación del bohío no es arquitectónica sino cultural, en tanto está relacionado con patrones de hábitat que reflejan estadios de cultura y su propia existencia depende de la relación establecida con determinadas soluciones de vida, en sentido amplio. Al estas modificarse, el bohío desaparece. Es lo que nos está pasando.

¿A  qué se refiere Usted cuando dice que el estudio de «la disposición de los bohíos cubanos está pendiente»? ¿Cómo conciliar el posible uso genérico de la palabra «bohío» para designar a la vivienda rural cubana, con el hecho de que el bohío —en tanto, tipología— no es una unidad en sí mismo, sino que forma parte de un grupo de construcciones?
En efecto, dada la fragilidad constructiva de los bohíos y la creciente tendencia a ser suplantados por construcciones de otra índole, es urgente realizar estudios, a escala nacional, de las distribuciones funcionales de muestras de diferentes partes del país que tienen peculiaridades distintivas. No todos los bohíos están dispuestos del mismo modo, ni tampoco utilizan las mismas soluciones constructivas. Hay, por ejemplo, un grupo importantísimo construido con embarrado, forma que fue predominante en nuestros asientos urbanos primitivos durante los siglos tempranos. En la diacronía, las transformaciones son tales que, en casos, el conocimiento de la disposición funcional de este tipo de vivienda solo puede alcanzarse por la vía de testimonios de época. Baste la sola lectura de la Excursión a la Vuelta Abajo de Cirilo Villaverde para percatarnos de que muchas de las características de los bohíos de la zona, ya no existen. Por tanto, debemos intentar, antes de que sea tarde, conocer lo máximo posible acerca de nuestros modestos y bellos bohíos.
Es cierto que  la casa rural a modo de bohío funciona dentro del seno de otras construcciones complementarias. Pero, primero, entendemos a que nos referimos cuando utilizamos la palabra bohío para identificar a la vivienda vernácula cubana. Segundo, el bohío no solo es una solución de hábitat asociada al medio rural, también puede integrar conjuntos urbanos. Lo que define al bohío no es su relación con la ciudad o el campo, sino el modo en que es construido.

La fabricación de edificaciones con elementos vegetales de muy diversa índole es tan antigua como la propia existencia del ser humano. En el caso cubano, la palma real es uno de los árboles que más bondades ofrece para la construcción de bohíos.

¿Puede asumirse el bohío como el principal elemento arquitectónico que define la gestión del hábitat por el aborigen cubano?
Si, pero dentro de agrupaciones en las que podían diferenciarse los caneyes y bohíos, los primeros redondos, los segundos, rectangulares, distribuidos en torno a grandes espacios abiertos que los españoles llamaron plazas por semejarse a las conocidas por ellos pero que en realidad eran los espacios destinados al juego de la pelota, denominados bateyes. Esta palabra también habría de asumir otros significados: desde el predio correspondiente a una vivienda rural hasta el definitivamente sancionado por el desarrollo de la plantaciones azucareras como el sitio de asentamiento de un ingenio.

Sin la existencia de la palma real, ¿hubiera existido el  bohío?
Si, se hubiera utilizado cualquier otro recurso vegetal. La fabricación de edificaciones con elementos vegetales de muy diversa índole es tan antigua como la propia existencia del ser humano. En nuestro caso tuvimos al alcance las bondades de nuestras palmas.

¿Es el bohío autóctono de Cuba o existe también en otras regiones del Caribe?
En general se identifica con este nombre a la vivienda vernácula de Las Antillas o El Caribe, incluidas las áreas de costa de Centro América. El bohío es nuestra primera «vivienda Caribe». También en España se utilizó la palabra para identificar a viviendas pajizas pero es de sospechar que, en esos casos, fue un préstamo tomado de nosotros.

A fin de cuentas ¿Cuál sería para Usted el concepto de bohío?
Es básicamente la vivienda carente de intenciones simbólicas construida con materiales de recolección, a la mano, por sus propios moradores, casi siempre con la ayuda de los vecinos y parientes, sin la intervención de individuos especializados en arquitecturas. Puede pertenecer a un medio urbano o rural aunque, en la actualidad, estas formas de hábitat están casi reducidas a poblaciones rurales o entornos de dicha índole, no obstante aún quedan en periferias urbanas ejemplos de este tipo de vivienda. No necesariamente, aunque si mayoritariamente, bohío significa vivienda rural. Podría señalar muchos ejemplos de lo afirmado.

Celia María González
Opus Habana