Con una exhortación a las nuevas generaciones, «para que perseveren en la lucha por salvar algo más que La Habana Vieja, y que es, en definitiva, la nación toda», recibió el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, el título de Doctor Honoris Causa del Instituto Superior del Arte (ISA).

Ante un nutrido grupo de autoridades gubernamentales, intelectuales y artistas, este 21 de septiembre Leal aseguró que dedicaba el reconocimiento a todos sus colaboradores, «a los que ya no están», e «incluso a quienes me abandonaron, porque sin ellos nada habría sido posible».

Con una exhortación a las nuevas generaciones, «para que perseveren en la lucha por salvar algo más que La Habana Vieja, y que es, en definitiva, la nación toda», recibió el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, el título de Doctor Honoris Causa del Instituto Superior del Arte (ISA).

«La Historia no es un capítulo cerrado (…) Hay que entregarse a esa rabiosa lucha por la conservación de piedras, papeles y objetos; hay que mirarnos hacia dentro, para preguntarnos a dónde dirigimos nuestros pasos y qué debemos dar a Cuba, madre amantísima»,  expresó este 21 de septiembre ante un nutrido grupo de autoridades gubernamentales, intelectuales y artistas.

El discurso de elogio estuvo a cargo del doctor Raúl Navarro, profesor del ISA y uno de los promotores de la investidura, quien destacó la vocación fundadora del homenajeado, al tiempo que señaló que la distinción honorífica reconocía la pasión y el amor puestos en el empeño de recuperar el Centro Histórico de La Habana, obra que se ha multiplicado en aras de la preservación del patrimonio nacional.

Tan alta distinción académica fue entregada por Rolando González Patricio, rector de la institución. Asimismo, el pintor Roberto Fabelo obsequió una obra suya realizada expresamente para la ocasión. Asistieron a la ceremonia, entre otros, Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, Rafael Bernal, ministro de Cultura, y Armando Hart, Roberto Fernández Retamar, Alfredo Guevara y Graziella Pogolotti, presidentes de la Oficina del Programa Martiano, la Casa de las Américas, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y la Fundación Alejo Carpentier, respectivamente.

Agradecido, el Historiador de la Ciudad afirmó: «La capacidad de soñar, el don de la imaginación, es lo único que hoy reclamo para mí, tanto como el triunfo de la justicia y la belleza. Hay que razonar, aprender a perdonar y prepararse para combatir». También evocó la memoria de su predecesor, el doctor Emilio Roig de Leuchsenring, a quien conoció «anciano enérgico, con voz timbrada y temible», y aseguró que dedicaba el reconocimiento a todos sus colaboradores, «a los que ya no están», e «incluso a quienes me abandonaron, porque sin ellos nada habría sido posible».

Doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana, Leal Spengler es Doctor Honoris Causa de varias universidades de América y Europa. Otros méritos y reconocimientos que tiene a su haber son la Orden Nacional de la Legión de Honor de la República Francesa, la Gran Cruz de la Orden Alfonso X el Sabio y el Premio Reina Sofía de Restauración y Conservación del Patrimonio Cultural, que concede España, así como la Medalla del Decenio Mundial del Desarrollo Cultural de la UNESCO. Ostenta, además, la Orden Félix Varela de Primer Grado y el Título Honorífico de Héroe Nacional del Trabajo, ambos otorgados por el Consejo de Estado de la República de Cuba.

Redacción Opus Habana



Arriba, Rolando González Patricio, rector del ISA, entrega el título de Doctor Honoris Causa a Eusebio Leal Spengler. Detrás, el profesor Raúl Navarro, quien pronunció las palabras de elogio. A la derecha, el pintor Roberto Fabelo obsequia una obra de su autoría al Historiador de la Ciudad. Encabezaron la ceremonia de investidura, además, Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, y Rafael Bernal, ministro de Cultura. Debajo, algunos de los intelectuales presentes en el acto: de izquierda a derecha, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, Armando Hart, Roberto Fernandez Retamar, Roberto Fabelo, Aurelio Alonso y Alfredo Guevara.

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