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El lector tiene en sus manos varios modos o maneras de acercarse a una ciudad, en este caso La Habana, modos de conocerla, de ser con ella. En esta su tercera novela publicada, Antón Arrufat se refiere a algunos de estos modos, o mejor, sus personajes, sobre todo sus protagonistas, el abuelo y su nieto, exponen el uno al otro, las maneras que han descubierto. La mayor y más efectiva: caminarla, ir a pie. La obra sigue, en su trazado, parte de ella: carece del orden cronológico que tienen la mayoría de las novelas en su estructura.

El lector tiene en sus manos varios modos o maneras de acercarse a una ciudad, en este caso La Habana, modos de conocerla, de ser con ella. En esta su tercera novela publicada, Antón Arrufat se refiere a algunos de estos modos, o mejor, sus personajes, sobre todo sus protagonistas, el abuelo y su nieto, exponen el uno al otro, las maneras que han descubierto. La mayor y más efectiva: caminarla, ir a pie. La obra sigue, en su trazado, parte de ella: carece del orden cronológico que tienen la mayoría de las novelas en su estructura. Novela hecha de fragmentos, momentos inesperados y sin enlace aparente entre sí, donde el presente se mezcla al pasado y este al presente, sin definirse del todo: simplemente ocurren. Los personajes ocupan poco un espacio, un lugar definido, descrito, tan solo pasan: caminan. Ese andar se expresa en cortos capítulos, en aparente desorden, en superposiciones, hechos históricos remotos que parecen ocurrir en el momento en que se cuentan. El lector encontrará un estilo narrativo nada habitual, mezclado a otros autores, a citas, a pregones. Las tres voces verbales se entrelazan, la primera con la segunda o con la tercera. Todo al servicio de la expresión de un amor, del peregrino amor que algunos seres humanos sienten por la ciudad que habitan.

El autor nació en Santiago de Cuba en agosto de 1935. Se trasladó a La Habana a los once años junto con su familia, ciudad en la que ha vivido hasta el día de hoy. Muy joven comenzó a publicar en la revista Ciclón, después en Lunes de Revolución. Fundó y dirigió por varios años la revista Casa de las Américas. Es autor de dos novelas: La caja está cerrada y La noche del Aguafiestas. Dos son también sus libros de cuentos: ¿Qué harás después de mi? y Los privilegios del deseo. Los siete contra Tebas, La tierra permanente y Las tres partes del criollo son algunas de sus piezas teatrales. Ha publicado varios volúmenes de ensayos: De las pequeñas cosas, Virgilio Piñera entre él y yo, El hombre discursivo, Las máscaras de Talia, El convidado del juicio. Su poesía aparece reunida en La huella en la arena. Recientemente ganó el Premio Nicolás Guillén con Vías de extinción, demostrando su admirable vitalidad literaria. En el 2000, tras varias nominaciones, le fue concedido el Premio Nacional de Literatura. Ha recibido en ocho ocasiones el Premio de la Crítica.

Tomado de la contraportada del libro La ciudad que heredamos
Redacción Opus Habana

En la imagen superior, Antón Arrufat, Premio Nacional de Literatura. Debajo, fotografía de su más reciente novela La ciudad que heredamos. Fotos: Omar Sanz