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«Acciones de este tipo deben servir para concientizar sobre la importancia de la ciencia, la protección del medio ambiente y para fortalecer las relaciones de amistad entre las naciones de Suecia y Cuba».

Con la presencia de Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad; Caroline Fleetwood, embajadora de Suecia en Cuba; Claes Ahlin, descendiente de Ekman y presidente del Instituto Erik Ekman; asi como reconocidos docentes de la Real Academia de Suecia, se iniciaron este jueves 25 noviembre, el homenaje al insigne científico sueco en el Casa museo Alejandro de Humboldt.

Momentos de la develación de la tarja en homenaje al botánico sueco Erik Ekman en la fachada de la Casa museo Alejandro de Humboldt. En el acto participaron: Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad; Caroline Fleetwood, embajadora de Suecia en Cuba; Claes Ahlin, descendiente de Ekman y presidente del Instituto Erik Ekman, y el profesor Bertil Nordestam, catedrático del Museo Nacional de Historia Natural de Estocolmo.

En las palabras de presentación, Caroline Fleetwood resaltó los importantes aportes a la botánica cubana realizadas por Ekman. «Acciones de este tipo deben servir para concientizar sobre la importancia de la ciencia, la protección del medio ambiente, y para fortalecer las relaciones de amistad entre las naciones de Suecia y Cuba», expresó Fleetwood minutos antes de quedar develada una tarja a la memoria de Erik Ekman, en la fachada de la Casa museo Alejandro de Humboldt.  
Por su parte, Leal Spengler rememoró como las paredes de este inmueble se han ido llenando de placas y bustos de insignes científicos que han realizado importantes contribuciones a la ciencia. «Hoy homenajeamos a Ekman, que es también una manera de que la cultura de Suecia esté presente entre nosotros», agregó.
El Historiador de la Ciudad recibió de manos del profesor Bertil Nordenstam una de las medallas acuñadas por la Real Academia de Suecia en 2007, a propósito del 300 aniversario del natalicio del insigne científico Carlos Linneo, cuyo otorgamiento se reserva a personalidades distinguidas. La jornada del 25 de noviembre cerró en la Iglesia de Paula con un concierto a cargo del conjunto de Música Antigua Ars Longa.

Reproducciones de acuarelas de algunas de las plantas estudiadas por Ekman en Cuba (arriba a la izquierda). A la derecha, una imagen que muestra al insigne botánico sueco durante uno de sus trabajos de campo. Abajo, especímenes que conforman la exposición «Erik Ekman en Cuba: memorias de un colector botánico extraordinario».

En horas de la mañana de hoy viernes, en la Casa museo Alejandro de Humboldt el profesor Dr. Bertil Nordestam, catedrático del Museo Nacional de Historia Natural de Estocolmo impartió una conferencia sobre la llabor científica de célebres investigadores suecos y, en especial, la de Erik Ekman.
También, en la galería de la planta baja quedó abierta al público la exposición «Erik Ekman en Cuba: memorias de un colector botánico extraordinario» que agrupa objetos personales, instrumentos de trabajo, apuntes, libros de consulta y ejemplares de plantas conservadas por Ekman durante sus investigaciones en Cuba.
La exembajadora de Suecia en Cuba, Karin Oldfelt Hjertonsson presentó el libro Plantae ekmanianae: un botánico sueco en el Caribe, momento que sirvió para la inauguración de la exposición «Plantae ekmanianae», que agrupa reproducciones de acuarelas y grabados de algunos de los especímenes colectados por Ekman.
Nacido en Estocolmo, Suecia, el 14 de octubre de 1883, Erik L. Ekman comenzó su formación científica en la Universidad de Lund, donde obtuvo el grado académico de doctor a los 31 años. Ante la necesidad de uno de los académicos de la institución docente, el profesor Urban, que por entonces recopilaba información para el futuro volumen Flora Domingensis, comisionó a Ekman con el fin de viajar a las Antillas y realizar trabajos de prospección y colecta de ejemplares botánicos de la región.
Tras su estancia de ocho meses en La Española, Ekman arribó a La Habana en abril de 1914 y pronto comenzó sus pesquisas botánicas por el archipiélago cubano. A su incansable labor se debe la colecta e identificación de 50 mil ejemplares, de ellos un millar de especies y 25 géneros nuevos para la ciencia. En reconocimiento a sus investigaciones en Cuba, Haití y República Dominicana, varios géneros de plantas estudiados por él adoptaron su nombre.
Al margen de la botánica, Ekman se interesó por la geografía de la Isla, en especial del Pico Turquino al cual ascendió con el objetivo de medir su altura. Se le atribuyen, asimismo, el nombramiento de dos cumbres importantes de la Sierra Maestra: el Pico Cuba y el Pico Suecia. Su legado en nuestro país no quedó en el olvido y testimonio de ello es la placa conmemorativa que recuerda la estancia del insigne científico en la casa de la calle Virtudes número 36, Centro Habana. De igual manera, en el Jardín Botánico Nacional hay un espacio denominado Rincón Ekman, donde se exhiben algunas de las especies estudiadas por él.

Fernando Padilla González
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Opus Habana