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 Convirtiendo en pasarela una de sus galerías del siglo XVIII, con motivo de la Octava Bienal de La Habana 2003, la Casa de la Obra Pía acogió el desfile «Arte y Moda», durante el cual 26 pintores cubanos vieron corporizados sus cuadros en espectaculares diseños de vestuario.
A pesar de la lluvia, el espectáculo desbordó las capacidades del inmueble luego de ser inaugurado por el pintor y crítico Manuel López Oliva.

 Organizado por Janet Quiroga, directora de esa Casa, Sussette Martínez y Rafael Méndez –quienes también se responsabilizan con la curadoría–, «Arte y Moda» estuvo dedicado al XX Aniversario de la inauguración de esa casona colonial como institución museística, una de las primeras en ser restaurada y refuncionalizada por la Oficina del Historiador de la Ciudad.
A pesar de la lluvia, el espectáculo desbordó las capacidades del inmueble luego de ser inaugurado por el pintor y crítico Manuel López Oliva, cuyo cuadro Estudio para baile de máscaras fue convertido por el diseñador Alberto Leal en un mayón asimétrico y guante, tejido a dos agujas, que captaba el «puntillismo» característico de la obra de este artista. Ya sea porque asumían el personaje de tal o mas cual lienzo, o porque captaban la impronta de un estilo pictórico…, los trajes y vestidos evocaban a los artistas plásticos de referencia, pero resultaban a la vez obras de arte en sí mismas gracias a la inmensa creatividad de los diseñadores.
Así, el diseñador Abraham García –por ejemplo– recreó la Sirena de Roberto Fabelo mediante un atuendo tridimensional con estructura metálica, látex, espuma y otras técnicas. Como salida del papel craft, la ninfa marina dejó de ser un boceto de creyón para convertirse en una modelo de grupas impresionantes que arrastraba su cola con caracoles y pescados, dejando a su paso un tufillo desconcertante.
O la mujer-pavorreal de Zaida del Río, expresada por el diseñador Ismael de la Caridad García con un traje trabajado en plumas de esa ave a partir de corsé, accesorios de plata doré y piedras semipreciosas de roca volcánica. Sin dudas, en la tarde del domingo 9 de noviembre, las obras de artes fueron desacralizadas de su panteón para integrarse en el plano terrenal en una especie de «diálogo arte-diseño» y así acreditar las intenciones de sus organizadores, expuestas en el catálogo de presentación:
«La exposición “Arte y moda”, edición cubana, pretende mostrar al público la interrelación entre las artes desde un punto de vista que resulte cercano e innovador, realizando una acción plástica donde la obra pictórica sea no solamente recreada, sino integrada a un ambiente que la defina y refuerce en su mensaje».
Expuestas hasta el próximo 10 de diciembre en la galería de la Casa de la Obra Pía, las piezas de este proyecto en el que se integran: diseñadores, pintores, modistos, orfebres…, captan la esencia de cada una de esas manifestaciones artísticas que al fusionarse representan el arte como un todo y ocupan así un espacio en el ámbito artístico nacional.