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Las XII Jornadas Técnicas de Arquitectura Vernácula se efectuaron del 9 al 12 de marzo en la Biblioteca Pública Rubén Martínez, sede de las sesiones científicas y muestras fotográficas que, en esta oportunidad, estuvieron dedicadas a celebrar los cinco siglos de la fundación de la villa de Santiago de Cuba.

Las XII Jornadas Técnicas de Arquitectura Vernácula se efectuaron del 9 al 12 de marzo en la Biblioteca Pública Rubén Martínez, sede de las sesiones científicas y muestras fotográficas que, en esta oportunidad, estuvieron dedicadas a celebrar los cinco siglos de la fundación de la villa de Santiago de Cuba.

En su décima segunda edición, las Jornadas Técnicas de Arquitectura Vernácula se efectuaron entre los días 9 y 12 de marzo en la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, Plaza de Armas, sede de las sesiones científicas que, en esta oportunidad, estuvieron dedicadas a celebrar los cinco siglos de la fundación de la villa de Santiago de Cuba.
Durante los tres días de sesiones científicas, varias fueron las temáticas abordadas por arquitectos, historiadores y especialistas de patrimonio, entre ellas el reto que supone en la actualidad el complejo contexto económico mundial al imponer un replanteamiento de las acciones de gestión aplicadas tanto a los inmuebles de alta significación cultural como a aquellos de naciente factura.
A la oriental ciudad de la Mayor de las Antillas se consagraron, además, las diversas muestras fotográficas, resultado del concurso de fotografía, literatura y comunicación que cada año convoca la Cátedra de Arquitectura Vernácula, además de una exposición personal del profesional del lente Julio Larramendi. Las instantáneas dialogan y resaltan los valores patrimoniales de las edificaciones antiguas del núcleo histórico urbano santiaguero, entre las que destaca la casa del Adelantado Diego Velázquez, así como elementos constructivos singulares que conforman esa arquitectura de alto significado vernáculo.
El evento no solo fue propicio para motivar el encuentro, intercambio y debate de especialistas cubanos y extranjeros o resaltar los indiscutibles valores patrimoniales de las ciudad antigua de Santiago de Cuba en su medio milenio de historia, sino que también fue la oportunidad para realizar una mirada introspectiva a lo que ha sido esta primera década de trabajo en favor de la arquitectura y la cultura vernácula de Cuba y el resto de las naciones de América y Europa.
A lo largo de las 12 ediciones, ha sido voluntad que cada año el programa de conferencias y comunicaciones se dedique a una temática principal, entre ellas: el centenario del natalicio del arquitecto Gonzalo de Cárdenas (2004), las construcciones de madera de Chiloé y su protectorado por el arquitecto Hernán Montecinos (2005), la tipología de la casa de curar tabaco (2006), la visualidad arquitectónica del Centro Histórico de La Habana (2007), la inserción cultural en el Caribe (2008), los desafíos climáticos en la ciudad patrimonial de Baracoa (2009), los valores identitarios del bohío (2010), el aniversario 500 de la fundación de la villa Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa (2011), el legado arqueológico del sitio Los Buchillones (2012) y los cinco siglos de la fundación de la villa de San Salvador de Bayamo (2013) y Camagüey, Trinidad y Sancti Spíritus (2014).
En concordancia con los propósitos de la Oficina del Historiador de La Habana y del Patronato de la Fundación Diego de Sagredo, la Cátedra Gonzalo de Cárdenas apoya la promoción, difusión e investigación de la arquitectura vernácula cubana, caribeña, americana y del Viejo Continente, al tiempo que fomenta sus valores tradicionales con la celebraciones de congresos, encuentros, jornadas, cursos, seminarios, conferencias, talleres, exposiciones y concursos, sin obviar el papel decisivo que desempeñan los medios de comunicación en la conciencia y cultura ciudadanas, en el empeño de conservar los valores históricos, arquitectónicos y urbanísticos que constituyen el patrimonio edificado de los sitios y centros urbanos.
La vocación es extensiva a la conservación de lo autóctono y lo vernáculo, estrechamente vinculados a la arquitectura realizada con materiales propios de un sitio o una región, cuyos saberes anónimos son transmitidos de forma oral de una generación a otra y cuyo resultado, bien sea el bohío, la casa de curar tabaco, el ranchón, el vara en tierra…, es celebrado por la comunidad en una fiesta popular, donde afloran otros valores vernáculos como el arte culinario, la música, los bailes y el espíritu de diálogo ante los eventos climatológicos tropicales, en particular el ciclón y su halo destructivo, desafío natural que tras su paso impone el nacimiento de un nuevo ciclo sobre la base de la tradición vernácula.

Fernando Padilla González
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Opus Habana