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Momentos de regocijo ha vivido La Habana Vieja en estos días: encuentros de conocimientos, charlas y socialización de libros electrónicos, han sido algunos de los atractivos de la Jornada por el Día del Bibliotecario que quedó clausurada hoy, 10 de junio.

 La Jornada por el Día del Bibliotecario Cubano favoreció el intercambio de experiencias acerca de la preservación y la difusión del patrimonio bibliográfico a través del diseño de productos y servicios de información.

Momentos de regocijo ha vivido La Habana Vieja en estos días: encuentros de conocimientos, charlas y socialización de libros electrónicos, han sido algunos de los atractivos de la Jornada por el Día del Bibliotecario que quedó clausurada hoy, 10 de junio. Durante la mañana, el sosiego habitual de la sala de lectura de la Biblioteca Histórica Cubana y Americana Francisco González del Valle, fue interrumpido por algunos de sus usuarios habituales, quienes junto a especialistas de la red de bibliotecas del Centro Histórico, celebraron el aniversario 78 de esa institución.
Fundado el 11 de junio de 1938 por el entonces Historiador de la Ciudad Emilio Roig de Leuchsenring, este centro tuvo como principal objetivo fomentar el conocimiento y estudio de la historia, sobre todo la de Cuba. Su génesis, así como su evolución en el tiempo, fueron temas abordados durante el conversatorio «El valor de las fuentes documentales de la Biblioteca y el Archivo históricos para la investigación».
El encuentro permitió a los que visitan este recinto intercambiar sus impresiones acerca del valor de los fondos documentales y gráficos atesorados en dichas instituciones —entre las que se incluye la Fototeca Histórica—, además de comentar ideas y anécdotas sobre sus avatares investigativos y la interacción con los especialistas que allí laboran. La profesora universitaria Leonor Amaro Cano, señaló la importancia de interesar a los jóvenes por el pasado de Cuba a través de métodos novedosos que permitan «presentar lo que tiene la historia de incógnito, de irreverente… y así atraerlos a sitios como estos».
Muchos usuarios destacaron la importancia de las Actas Capitulares de La Habana y de la Colección Facticia, esta última creada por Roig de Leuchsenring. Ambas fuentes documentales son imprescindibles para el estudio de temáticas cubanas relacionadas con el período colonial habanero y la etapa republicana de la Isla, respectivamente. 
La apertura de la Jornada tuvo lugar el 6 de junio en el Oratorio San Felipe Neri, donde Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, se refirió a la ardua labor que realizan esos especialistas. Además evocó momentos de su quehacer como bibliotecaria durante casi 15 años: «creo que eso fue lo que me enriqueció: trabajar desde la base». En otro momento de su intervención dijo concederle mucha importancia al patrimonio documental, pues la pérdida de este es irreparable.
Mención especial merece el homenaje a Antonio Bachiller y Morales, considerado el Padre de la Bibliografía Cubana. «En su honor se celebra cada 7 de junio, el Día del Bibliotecario Cubano, fecha en que se reconocen a aquellos profesionales e instituciones con un quehacer decoroso», refirió Esperanza Corredera — de la biblioteca Raúl León Torras del Museo Numismático Nacional— durante el VI Coloquio Bibliotecario: «Productos y servicios de información desde el patrimonio documental».
En este evento los asistentes pudieron disfrutar de investigaciones vinculadas con el universo de la bibliotecología. Tal es el caso de la ponencia «Comportamiento del servicio de búsqueda especializada en la biblioteca Gabriela Mistral: un complemento en la satisfacción de necesidades de usuarios de los investigadores» de Magaly Fernández y Marlén Alarcón.

Redacción Opus Habana

Sobre estas líneas, usuarios y especialistas de la red de bibliotecas de la Oficina del Historiador, que celebraron el 78 aniversario de la Biblioteca Histórica Cubana y Americana Francisco González del Valle, en la sala de lecturas de dicha institución. En la imagen izquierda, la profesora universitaria Leonor Amaro Cano durante el encuentro realizado como parte de la Jornada por el Día del Bibliotecario.