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Una amplia presencia de obras creadas por italianos se desarrollaron desde épocas bien tempranas en Cuba, fundamentalmente en La Habana. Es por eso que la cultura italiana está presente en nuestra historia y en nuestro patrimonio. En el siguiente artículo escrito por Rufino del Valle Valdés, crítico de arte, conferencista, investigador de la fotografía y fotógrafo cubano; se aborda esta temática.

 «la vivencia de la latinidad en esta parte del planeta es singular…» (1) Dr. Eusebio Leal Spengler

La migración en los seres humanos, ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad, lo mismo de forma individual, que en grupos familiares o en grandes movimientos de masas. América en gran medida es un continente de emigrantes que nos dejaron sus apellidos.

La historia está llena de esos seres humanos que tuvieron la inquietud de buscar algo diferente más allá de su entorno. Algunos lo llamaron aventureros, otros lo nombraron exploradores o soñadores. Hubo muchos como Marco Polo, Américo Vespucio o Cristóbal Colón, (en estos casos italianos), junto a un gran número de españoles que nos enseñaron como era realmente el mundo. Otros dejaron huellas de sus viajes con sus narraciones y sus obras de arte, que han llegado a nuestros días. Algunos construyeron castillos y monumentos, otros pintaron fabulosos cuadros y otros lo hicieron cincelando o esculpiendo majestuosas esculturas, en su mayoría en mármol de Carrara.

Durante los siglos XIX y XX, fundamentalmente, un gran número de europeos abandonaron sus lugares de origen para dirigirse a otros espacios de destino, principalmente a América.

En el caso de Cuba se puede decir que la formación de su pueblo es totalmente a base de emigrantes, ya que, de los nativos, casi no quedó nadie, producto de la Conquista, como es conocido por todos. Así se fue formando, la nación cubana, básicamente por la inmigración europea, en primera instancia por la española, sin embargo, no fue la única, después por africanos, en el siglo xix; y desde principios del siglo xx por estadounidenses, también de otras partes de Europa y por latinoamericanos, entre otros.

Buscando en los legajos del Archivo Nacional de la República de Cuba y en la documentación sobre la emigración en la isla, se puede observar que es muy amplia la entrada de personas de países diferentes a la isla. En ella hay 64.800 registros de emigrados que constan de 84 tomos encuadernados, con documentos comprendidos entre 1898-1900. En cuanto el registro, producido por la Aduana de La Habana, ésta contiene las listas de los pasajeros, ordenadas cronológicamente de 1865 a 1959, que entraron por el Puerto de La Habana en esas fechas. Según el Archivo Nacional, se registraron dos millones de personas de diversos oficios. Algunos se quedaron definitivamente formando familia, otros siguieron su rumbo por el resto del continente, pero todos plasmaron una visión personal del país que en esos momentos lo acogieron.

Muchos viajeros de diversas zonas del mundo enfilaron su mirada a América y por lo tanto también a la isla, principalmente entre 1914-1918 y 1939-1945, motivados por las dos grandes guerras mundiales. Así continuaron sus incursiones hasta finales de la década de 1950 en que muchos se quedaron en el territorio nacional, casi definitivamente. Era un paraíso para ellos.

La llegada de italianos a Cuba también ha dejado marcados espacios en nuestra cultura, lo corrobora una gran variedad de apellidos que predominan todavía en la actualidad, como: Bianchi, Brando, Canetti, Cosme, Ferrari, Fiallo, Mazon, Paderni, Pereira, Pitaluga, Pogolotti y Zanetti, entre otros (2).

Después que el genovés Cristoforo Colombo (Cristóbal Colón), quien descubrió la isla de Cuba en su primer viaje a las Américas en 1492, fueron paulatinamente llegando los italianos buscando los misterios del clima y las costumbres cubanas.

Las primeras oleadas de italianos se hicieron sentir desde inicios del siglo xx y fueron llegando de manera intermitente y dejando una huella sin dudas heterogénea a lo largo de la isla y su quehacer. En sus inicios fueron mayormente artistas y comerciantes de distintas especialidades y de cierto nivel económico, luego políticos e intelectuales que llegaron a crear sus familias en suelo cubano

Algunos italianos participaron activamente en las guerras de independencia cubanas, como Orestes Ferrara Marino (1876-1972) que fue político, diplomático, profesor universitario, escritor y periodista (3). En abril de 1898, un grupo de 75 voluntarios italianos viajó a Cuba para llevar su ayuda a los rebeldes de la independencia cubana contra España (4).

Escultores italianos en Cuba:

Una amplia presencia de obras creadas por italianos, se desarrollaron desde épocas bien temprana, en Cuba, fundamentalmente en La Habana. Es por eso que la cultura italiana está presente en nuestra historia y en nuestro patrimonio. Se puede comenzar por las obras arquitectónicas (fortificaciones) como el del Castillo de los Tres Reyes del Morro, en La Habana y el de San Pedro de la Roca, en Santiago de Cuba, así como el Castillo de San Salvador de la Punta, también en La Habana. Las tres construcciones fueron concebidas durante los siglos XVI y XVII por un italiano: el ingeniero y militar Giovanni Bautista Antonelli. (5)

A partir de la instauración de la República de Cuba, el martes 20 de mayo de 1902 se comenzó a rescatar la memoria histórica del país y en sus ansias nacionalistas se levantaron merecidos monumentos a figuras de la independencia cubana, sin embargo, la mayoría de ellos fueron realizados, paradójicamente, por escultores extranjeros, principalmente italianos. Es así que, entre otros, se levantó el Monumento al general Antonio Maceo Grajales realizado por el italiano Doménico Boni en 1916 y ubicada en el Malecón habanero. En 1927 como homenaje al periodista, agrónomo y científico cubano Francisco de Frías y Jacott, (IV Conde de Pozos Dulces), se erigió un monumento de mármol blanco y colocado en el parque que lleva su nombre en la calle Línea entre K y L, en El Vedado. Figura relevante en la intelectualidad cubana, entre otras cosas por haber concebido y trazado el barrio de El Vedado.

En 1935 se inauguró el Monumento al generalísimo Máximo Gómez Báez, realizado por el italiano Aldo Gamba, colocada en la Avenida del Puerto de La Habana y el Monumento a Calixto García Iñiguez, por los norteamericanos, Felix Weldon (escultor) y Elbert Peets (arquitecto). Este último monumento, desde su inauguración en agosto de 1959, estuvo emplazado frente a la Casa de las Américas y desde el año 2019 se reinstaló (para su mejor conservación), en la Rotonda de 5ta. Avenida y calle 146, en el municipio Playa. De los grandes personajes de la patria, solo un escultor cubano, José Vilalta de Saavedra, realizó la de nuestro apóstol José Martí, ubicada en el Parque Central de La Habana. (6)

En la mayoría de los casos las obras fueron producto de un concurso convocado al efecto. Por ejemplo, para la construcción del monumento a Máximo Gómez, el ganador fue el citado Aldo Gamba (1881-1944). Una escultura en bronce que reposa sobre un pedestal de mármol y granito, con una fuente en la parte anterior y se puede ver al Generalísimo sobre su corcel, con traje de campaña y mirando hacia el alto infinito.

Otro escultor italiano fue Giovanni Nicolini (1872-1956), quien levantó el Monumento a José Miguel Gómez y Gómez, en la Avenida de los Presidentes o calle G, en El Vedado, considerado uno de los obeliscos más fastuosos del país. Fue inaugurado en un acto solemne el lunes18 de mayo de 1936. Según las fotos conservadas en el antiguo Archivo de la Secretaría de Obras Públicas, y que hoy se encuentran en la Fototeca Histórica de la Habana Vieja, se puede observar que en el acto inaugurar se presentaron las personalidades más importantes de la época. En el centro del monumento se encuentra en bronce la estatua del general de la Guerra de 1895 y que fuera después presidente de la República. La base central del conjunto, es de mármol rosado, importado desde Rávena, Italia, con una altura de 3,50 metros (7). El costo total de su realización fue sufragado por el pueblo de la ciudad, pudiendo contribuir con hasta 20 centavos personalmente. Nicolini se inspiró en el monumento erigido en Roma en 1910 al primer rey de la Italia unificada, Víctor Manuel II, de la autoría de Sacconi. Guarda innumerables puntos de contacto con el monumento romano, aunque el nuestro posee menores dimensiones.

El escultor italiano Carlo Nicoli Manfredi (1843-1915), es el autor de la estatua de Miguel de Cervantes y Saavedra en el Parque de San Juan de Dios, en la Habana Vieja, inaugurada en 1908, parque que tomó su nombre. Fue ejecutada con mármol blanco de las canteras de Carrara. Se erigió sobre un pedestal cuadrangular, emplazado sobre una pequeña plataforma escalonada (8).

Hay que recordar que en el Capitolio Nacional se encuentra una majestuosa escultura en bronce que representa la República de Cuba, bajo la figura de Minerva o Palas Atenea (diosa de la guerra, la civilización y la sabiduría), instalada debajo de la cúpula, en el Salón de los Pasos Perdidos, con un peso de 30 toneladas y una altura total de 14,6 metros. Se considera una de las esculturas más altas que existen bajo techo en el mundo, es obra del también italiano Angelo Zanelli (1879-1942). Del propio artista también son el grupo escultórico en bronce, que flanquean la escalinata del Parlamento Cubano: a la izquierda el imponente Progreso de la Actividad Humana o El Trabajo y a la derecha, la no menos impactante La Virtud Tutelar del Pueblo (9).

El ya citado Giovanni Nicolini, lo encontramos de nuevo en la construcción del monumento al mayor general del Ejército Libertador Alejandro Rodríguez Velazco, quien fuera el primer alcalde de La Habana. La escultura ecuestre se encuentra instalada en la esquina de las calles Línea y Paseo, también en El Vedado capitalino, de aproximadamente tres metros e inaugurada en 1919. Fue realizado con mármol color crema. El monumento cuenta con la figura ecuestre del guerrero en bronce, con uniforme militar y su caballo descansa sobre las cuatro patas que simboliza el haber sobrevivido al combate. En un pedestal superior aparecen imágenes alegóricas en relieve de la gesta libertadora.

La impronta dejada por italianos in situ en el país tiene un arraigado aspecto artístico en los diferentes espacios. Ya desde mucho antes los escultores italianos habían dejado su huella en la historia de nuestra capital, realizando piezas escultóricas que llegarían a ser símbolo del país. Por citar algunos otros como: Giuseppe Gaggini, a pesar de que nunca estuvo en Cuba y que sus trabajos los realizó por encargo, dejó una importante obra cuando en 1836 dejó su bellísima Fuente de los leones, de mármol de Carrara y poco después La Fuente de la india o de La noble Habana, que «representa alegóricamente a esta ciudad…por iniciativa del Conde de Villanueva frente a la Puerta Este del Campo de Marte. En 1841 fue colocada en el lugar que hoy ocupa, o sea, al final de la segunda sección de la Alameda del Prado. En 1863 por acuerdo del Ayuntamiento la trasladaron al medio del Parque Central. En 1875 quedó emplazada de nuevo en el presente sitio; mirando hacia el Campo de Marte y en 1928 al transformarse dicho Campo en Plaza de la Fraternidad, se le dio la posición que tiene actualmente». Inaugurada el 15 de febrero de 1837, representa la imagen de la India Habana, esposa del cacique Habaguanex, regente de la zona, antes de la llegada de Colón y de la cual se cree que toma el nombre la capital del país. De unos tres metros de altura, la fuente también de mármol blanco de Carrara se encuentra sobre un pedestal cuadrilongo con cuatro delfines, uno en cada esquina, de cuyas bocas se vierte el agua sobre las enormes conchas que forman su base (10).

Otro escultor italiano representado con su obra en La Habana es Ugo Luisi quien esculpió la Fuente de Neptuno en 1838, en la Baliza de la Pila o Pileta de Neptuno. Esta pieza también se le vio peregrinar por diferentes sitios de La Habana, entre ellos: la Alameda de la Reina Isabel II, (hoy Paseo del Prado); el Parque de la Punta, y el Parque de Gonzalo de Quesada, conocido como Parque de Villalón, situado en Calzada, entre C y D, en El Vedado, hasta que, en 1997, con la intención de preservarlo, reapareció, gracias a la Oficina del Historiador, en la orilla del litoral, muy cerca de su ubicación original. La pieza es tallada en mármol blanco de Carrara. La fuente tiene un peso total de aproximadamente seis toneladas. No se pudo reubicar en su sitio originar porque en la actualidad los prácticos del puerto usan el espacio para arribar a la entrada de la bahía, y su estructura no soportaría el peso del monumento.

Otro artista italiano, en la estatuaria habanera es Cucchini, quien realizó la imagen de cuerpo completo del almirante genovés Cristóbal Colón, colocada en 1862 en el patio interior del Palacio de los Capitanes Generales (hoy Museo de la Ciudad). También realizada en mármol de Carrara (11).

No sólo los monumentos estatuarios italianos están esparcidos por la ciudad de La Habana. Hay otra área u otra ciudad dentro de la gran metrópolis habanera: la Necrópolis o Cementerio Cristóbal Colón declarada Monumento Nacional de Cuba, en 1987. Con 57 hectáreas de extensión, siendo el cementerio más importante del país.

La necrópolis atesora un sinnúmero de obras creadas por las manos de reconocidos artistas del mundo, en su mayoría italianos, algunos han quedado en el anonimato, como la ejecución de la réplica de La Piedad de Miguel Ángel en el Panteón de don Miguel González de Mendoza. Sin embargo el Panteón de los Condes de la Mortera corresponde al escultor italiano Marco Gianninazi; El Panteón de María Josefa Pérez de Urría fue realizado por el escultor italiano Pietro de Costa en 1875; el Panteón de los Emigrados Revolucionarios, fue construido por José Pennino; la Capilla Aspuru (1917) ejecutada por la Casa Marmolera J. Casella y la puerta, está firmada por el escultor Rafaello Romanelli en Florencia (12).

Por la cantidad de obras escultóricas y arquitectónicas, muchos especialistas y críticos de arte sitúan al cementerio principal de La Habana, de gran importancia mundial, por la gran cantidad de obras de arte, allí emplazadas; solamente precedido por el Cementerio Monumental de Staglieno, en Génova, Italia (13).

Los mármoles de Carrara y las piezas monumentarias esculpidas por artistas italianos en Cuba, reflejan hoy los aportes de la cultura de la península itálica en la conformación de La Habana Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La presente muestra de la serie fotográfica Italianos en La Habana es un reconocimiento a los artistas del cincel y a su obra, traída o realizada en La Habana y para La Habana, por escultores italianos, continuadores del hito que supuso esta técnica para la Historia del Arte Universal desde una Roma antigua, Republicana e Imperial, que hunde sus raíces en el mundo artístico griego.

La impronta latina, a través de sus esculturas ha quedado en nuestra ciudad y sus principales avenidas, con su marcado realismo y sus relieves monumentales.  Sea también una manera de reconocer nuestra memoria histórica, especialmente en el arte.

Fotografía y esculturas como rastros de la cultura italiana en Cuba:

Este texto investigativo no estuviera completo si no fuese acompañado por las imágenes que lo apoyan. Gracias a la profesora en Derecho de la Universidad de La Habana MSc. Mabys Castillo Cruz quien se ha convertido además en una excelente fotógrafa.

Se podrá disfrutar visualmente de algunas de las esculturas realizadas por italianos que permanecen en nuestro país, fundamentalmente en La Habana. La artista del lente a su vez ha investigado desde el punto de vista compositivo y estético la mejor forma de captarlas. Su trabajo ha sido muy meritorio, porque ha tenido que buscar los mejores puntos de vista, los mejores ángulos de toma, las mejores horas del día y sobre todo el contenido de la escultura.

No es lo mismo fotografiar una escultura de un santo que el de un desnudo. Mabys es sin duda una fotógrafa muy sensible, pero que posee las técnicas de un fotógrafo experimentado, además demuestra con sus imágenes que posee un estilo muy propio pero que ha sido adquirido a través de sus estudios académicos.
Fotografiar esculturas es casi retratar seres humanos donde es tan importante sacar la parte más real de lo creado por el escultor, al mismo tiempo que se agrega la originalidad del fotógrafo. La artista lo logra con sus imágenes, por lo que este texto se llena de honra con el acompañamiento de parte de sus obras.

Notas:

(1)    Prólogo. Emigración y presencia italiana en Cuba, Volumen III, editorial Circolo Culturale B.G. Duns Scoto, Italia, 2004.
(2)    Etecsa: Directorio Telefónico Oficial, La Habana, Cuba, edición 2016.
(3)    UTEHA: Diccionario Enciclopédico, tomo IV (Des-Fer), México, 1951.
(4)    Iglesias Sánchez, Zenaida: Conferencia presentada en el I Coloquio “Presencias europeas en Cuba”, en el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, Palacio del Segundo Cabo, La Habana, 2017.
(5)    Bianchi Ross, Ciro: Italia en Cuba, en revista Excelencias, edición No. 132, La Habana, 2013.
(6)    Bianchi Ross, Ciro. Ibdem.
(7)    Oramas Camero, Ángela: Italianos en Cuba, revista Bohemia, pp. 24-25, año 89, No..11, del 24 de mayo de 1997.
(8)    Iglesias Sánchez, Zenaida. Ibdem.
(9)    Calcines, Árgel y Celia María González: La Nación Cubana en piedra y bronce, revista Opus Habana, Vol. XVII No. 1, La Habana, may.2016/may.2017.
(10)    Datos tomados de la placa de bronce a los pies del monumento.
(11)    Iglesias Sánchez, Zenaida. Ibdem.
(12)    Información obtenida con los especialistas del departamento de historia del Cementerio de Colón.
(13)    A partir de la construcción del cementerio de Espada (1806) las casas marmoleras comenzaron a trabajar el arte funerario, produciendo las lápidas para cerrar los nichos. En estas piezas aparecían el nombre del taller y la dirección donde se confeccionaban. Con la apertura del cementerio de Colón (1876) los talleres extendieron sus trabajos a la escultura.

Escrito por Rufino del Valle Valdés
Fotografía: Mabys Castillo Cruz
Colaboración Fotográfica: Ángel Valdés Batista

Fotos pertenecientes a la serie Italianos en La Habana (2018-2019), de la autoría de Mabys Castillo Cruz.

Izquierda: La Fuente de Neptuno (1836), . Escultura importada desde Italia a petición del entonces Capitán General de la Isla Miguel Tacón, construida en mármol. Representa al Dios de los Mares y está ubicada en la entrada de la Bahía de La Habana.
Derecha: La Fuente de la India (1825-28). Obra realizada por el artista italiano Giusseppe Gaggini. Escultura de mármol de Carrara que representa a la mítica india Habana esposa del Cacique Habaguanex, se encuentra ubicada al Sur del Paseo del Prado, La Habana.

 

Fotos pertenecientes a la serie Italianos en La Habana (2018-2019), de la autoría de Mabys Castillo Cruz.

Izquierda: La Fuente de los Leones (1836). Obra realizada por el artista italiano Giusseppe Gaggini, esculpida en mármol de Carrara, sus leones representan un símbolo de la Ciudad y está ubicada en la Plaza de las Palomas del Centro Histórico de La Habana.
Derecha: Panteón en memoria a los Ocho Estudiantes de Medicina fusilados en 1871. Obra realizada por los artistas italianos Andrea y Alessandro Baratta, conjunto escultórico de mármol, con alegorías a la Inocencia y a la Injusticia. Está ubicado en el Cementerio de Colón, La Habana.

 

Fotos pertenecientes a la serie Italianos en La Habana (2018-2019), de la autoría de Mabys Castillo Cruz.

Izquierda: Detalle del conjunto escultórico Monumento a Máximo Gómez (1935), del artista italiano Aldo Gamba. La escultura es una alegoría de las guerras en las que participó el General. Está ubicada a la entrada del Túnel de la Bahía, La Habana.
Derecha: Sin título, se le conoce popularmente como «La Agonía». Escultura realizada por el artista italiano G. H. Calegari, hecha de mármol blanco sobre un pedestal rocoso. Se encuentra ubicada en el Cementerio de Colón, La Habana.