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Oda al Maestro es la resolución poética y diversa de una transición figurativa de la juventud a la adultez en José Martí, que en franca discusión estética con la técnica del pastel, busca reinterpretar la esencia de su virtud en contraste con los versos sencillos y la conciencia del ser humano. Esta exposición es el homenaje que le rinde Antonio Guerrero al Apóstol y se encuentra en la galería transitoria de Opus Habana en el Palacio de Lombillo, en el contexto del aniversario 169 de su natalicio.

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Para interpretar con justeza las creaciones del pintor autodidacta Antonio Guerrero, luchador de las causas más nobles y antimperialistas, debe conocerse a fondo la obra de Martí y su iconicidad simbólica. Esta última como expresión universal de la adultez indagadora de quien se extraña por el arte y la cultura, pero también por la historia y la memoria.
Oda al Maestro es la resolución poética y diversa de una transición figurativa de la juventud a la adultez en José Martí, que en franca discusión estética con la técnica del pastel, busca reinterpretar la esencia de su virtud en contraste con los versos sencillos y la conciencia del ser humano.
En estos ocho retratos que hablan de la sospecha de la naturaleza humana martiana, se funda una pintura con marcada acentuación de libertad, inquietud y en franco desafío con la emoción. Una suerte de estado febril con la vida y el destino, donde la intensidad del color decide liberar el rigor más intrínseco de quien erige el primer rasgo mimético para expresarnos su percepción del arte.
Como mismo en sus palabras de presentación, el escritor, editor y director de la revista Opus Habana, Argel Calcines, replicó entre sus labios: «se trata de un derroche de intuición artística, poética y pictórica, donde Antonio Guerrero, late con el corazón de los Versos Sencillos. De ahí que estos retratos suyos de Martí tengan el candor espiritual de los iconos. Porque tales iconos son de cubanía como profesión de fe. Ellos confirman el apotegma martiano: –la capacidad de ser héroe se mide por el respeto que se tributa a lo que ha sido–».
La muestra personal en homenaje al Apóstol y también al autor de Nuestra América fue escogida en la galería transitoria de Opus Habana en el Palacio de Lombillo para este 28 de enero, en el contexto del aniversario 169 de su natalicio, como los tantos motivos del son de Guillén y el ímpetu de Leal, en ese deseo inmenso de congratularnos con el placer de la búsqueda infinita a la dignidad.
Es en este mismo espacio martiano, donde el primer Historiador de la Ciudad, Emilio Roig de Leuchsering y Eusebio Leal se conocieron y comenzaron a entretejer el estudio de una obra prominente al servicio del patrimonio y la defensa de la cultura cubana.
Argel Calcines durante la inauguración de la exposición Oda al Maestro también aseveró: «y precisamente cuando se vuela de esta manera y se sale de la realidad, en el fondo, estamos buscando los suspiros de la esperanza, porque son los encuentros con la lírica y la poética los que nos hacen ser distintos en los momentos más difíciles y, a la vez, nos permiten poder seguir batallando, como decía Leal, encima de ese barco que se hace llamar la Patria».
No cabe duda, que la singular obra de Antonio Guerrero, mira al interior de nuestras almas para revelarnos donde puede estar habitando el Martí que desconocemos. Aquel que vive más allá de los libros, porque se halla en la ventana de los paisajes imaginarios.
Antonio Guerrero, emocionado por la fecha y los recuerdos que aún persisten en su memoria de aquellos años turbulentos en la prisión de los Estados Unidos, habló de como los caminos del arte fueron propicios para encontrarle aún más sentido a su obra, conocer amigos, intercambiar correspondencia, y hacer propuestas de su obra no solo a quien lo invitaba a confesarse a través del arte, sino también a quien lo acompañaba en la distancia con el pensamiento y la hidalguía de sus acciones cotidianas como fue el Historiador de La Habana, Dr. Eusebio Leal Spengler.
Los versos de su inspiración también brotaron de los octosílabos de Martí, de la metáfora más bella, que como melodía única a través su voz, hizo denotar entre los presentes, la sencillez y el decoro de quien compuso una nueva imagen sobre la personalidad de Martí con el tono más romántico del ser caribeño.
Oda al Maestro es un poema que transfigurado al dibujo significa la adoración y el crecimiento de quien con alma pura redescubre el paso del tiempo y su huella en un mismo ideal: Cuba.
Estuvieron presentes en la inauguración de la exposición, Magda Resik, Directora de Habana Radio y de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, y los trabajadores de la OHCH, quienes en silencio y con aptitud retadora fueron a la búsqueda de Martí, para también escuchar a través de su soplo figurativo, el hallazgo de la ternura.

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Imagen superior: Exposición transitoria Oda al Maestro en la galería de Opus Habana, Palacio de Lombillo, en homenaje al natalicio del Apóstol. Imagen inferior, de izquierda a derecha: Ariel Gil, director de la Casa Eusebio Leal Spengler; Argel Calcines, director de la revista Opus Habana, y Antonio Guerrero, Héroe de la República de Cuba. Tienen en sus manos un ejemplar de la edición príncipe de los Versos Sencillos en 1891. 

 

 
Imagen superior: Argel Calcines, director de la revista Opus Habana, durante las palabras inaugurales de la exposición Oda al Maestro. Imagen inferior: Antonio Guerrero, Héroe de la República de Cuba.

Tomado de Habana Radio