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El ciclo de conferencias «Arqueología aborigen de Cuba» se efectuó en el salón Benigno Souza del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana los días, 21, 22 y 23 de febrero.

Las temáticas, aunque giraron en torno a la arqueología aborigen, mostraron la riqueza de los múltiples enfoques que posee su estudio. Indiscutiblemente, los análisis de mayor relevancia y alusión en las conferencias ofrecidas fueron los trabajos asociados a las evidencias arqueológicas, a la geografía, la topografía y los recursos naturales asociados al sitio Los Buchillones.

En la inauguración del ciclo de conferencias «Arqueología aborigen de Cuba», el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, evocó tres de los símbolos del proceso de evangelización en la Mayor de las Antillas. La cruz de Baracoa, confeccionada con madera cubana e implantada en aquella región por el almirante Cristóbal Colón a su paso por la Isla; la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, encontrada en la bahía de Nipe en 1612 y el atril para misal asociado a la figura del «descubridor del Nuevo Mundo» constituyeron el hilo conductor de su intervención, efectuada en la mañana del martes, 21 de febrero, en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana.
A propósito de la exhibición, en la sala transitoria del Museo de la Ciudad, del facistol perteneciente a las colecciones del Museo Etnológico Misionero del Vaticano, Leal Spengler hizo alusión a las investigaciones multidisciplinares que realizan especialistas de la Oficina del Historiador y colaboradores de otras regiones del orbe para determinar la naturaleza de los materiales que conforman la pieza y su trayectoria a lo largo del tiempo hasta llegar a los depósitos de la Santa Sede.

Momento de la intervención de Eusebio Leal Spengler en el salón Benigno Souza del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana (imagen superior izquierda). A la derecha, Ídolo del tabaco, pieza del Museo Montané, exhibida en la sala de conferencias en calidad de préstamo. Abajo, fotografía del atril para misal de Cristóbal Colón.

Atribuida su confección a los aborígenes cubanos, a los tainos específicamente, el atril para misal puede guardar relación con la compleja red comercial establecida por los españoles durante el período colonial. A la traza marítima del Galeón de Manila, el peregrinar, por suelo del Virreinato de Nueva España, de las mercaderías embarcadas en Asia y su posterior transportación por las flotas de la Carrera de Indias hacia La Habana, parada obligatoria por ordenanza antes de emprender el azaroso tornaviaje a la Península, fueron aspectos abordados por el Historiador de la Ciudad. De ahí, que no se descarte la hipótesis de su manufactura en tierras asiáticas.
Otro de los enigmas asociados al atril corresponde a la falta de evidencia sobre la existencia del religioso fray Bartolomé de Las Heras, a quien se le atribuye la pertenencia del preciado objeto. A la luz del diario de Cristóbal Colón, transcripción de Bartolomé de Las Casas, Leal Spengler brindó a los oyentes una serie de reflexiones que pueden ser decisivas en la búsqueda de la verdadera identidad del incógnito representante eclesiástico.
Durante tres días, 21, 22 y 23 de febrero, el salón Benigno Souza del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana acogió las ponencias de especialistas de instituciones tales como el Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador, el Museo Antropológico Montané, el Instituto Cubano de Antropología, la Academia Cubana de la Historia, la Academia Cubana de la Lengua, la Dirección Provincial de Patrimonio de Ciego de Ávila, entre otras.
Las temáticas, aunque giraron en torno a la arqueología aborigen, mostraron la riqueza de los múltiples enfoques que posee su estudio. Indiscutiblemente, los análisis de mayor relevancia y alusión en las conferencias ofrecidas fueron los trabajos asociados a las evidencias arqueológicas, a la geografía, la topografía y los recursos naturales asociados al sitio Los Buchillones, en consonancia, además, con la muestra transitoria «Hallazgos arqueológicos en Los Buchillones» que se exhibe en una de las salas del Museo Castillo de La Real Fuerza.

Fernando Padilla González
Opus Habana