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La entrega formal el viernes 2 de marzo al Museo Castillo de La Real Fuerza del modelo naval del Santísima Trinidad, tiene su momento principal en el estreno de la sinfonía homónima por la Orquesta Sinfónica adjunta al Lyceum Mozartiano de La Habana.

A escala de 1:25, la maqueta posee una quilla de dos metros, dos metros y medio de eslora, 42 centímetros de manga, mientras el palo mayor se eleva a 2,70 metros sobre la obra muerta del bajel.


Aunque desde 2009 el modelo del navío de línea Santísima Trinidad se exhibe en el Museo Castillo de La Real Fuerza, no fue hasta la tarde de hoy viernes, 2 de marzo, que se hizo su entrega oficial a esta institución de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad.
El suceso, que coincide con la fecha de la botadura al agua de la embarcación en la rada habanera en 1769, se celebró con el estreno de la sinfonía Santísima Trinidad, compuesta para la ocasión por el músico griego F. DiArta-Angeli. La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica del Instituto Superior de Arte (ISA), adjunta al Lyceum Mozartiano de La Habana, que dirige el maestro Ulises Hernández. Esta actuación contó con la batuta del maestro Jorge Rotter.
El director del Museo Castillo de La Real Fuerza, Antonio Quevedo, evocó la construcción del barco entre 1767 y 1769 en el Real Arsenal de La Habana a partir de los planos de Mateo Mullán, su posterior salida de la rada habanera a la que nunca más regresó, y cómo en 2006 se inicia el proyecto de construirlo por segunda vez, pero en miniatura, gracias a la iniciativa de Ken Woods, presidente de la ONG Amigos del Santísima Trinidad, acogida de inmediato por la Oficina del Historiador de la Ciudad.
El orador resaltó que este modelo se exhibió desde el inicio de su realización. «Creo que es la primera vez que se muestra la construcción de un modelo naval», aseguró.
Por su parte, Tom Kayser, vicepresidente de la ONG, confesó sentirse encantado de haber estado involucrado en este propósito que trajo al Santísima Trinidad de regreso a La Habana. Además presentó a cada uno de los modelistas y colaboradores que trabajaron para hacerlo posible.
A la ceremonia asistieron los embajadores de Canadá y España en Cuba, Matthew Levin y Manuel Cacho Quesada, respectivamente; Ken Woods, presidente de la ONG Amigos del Santísima Trinidad; personal diplomático acreditado en el país, miembros de la Marina de Guerra Revolucionaria, historiadores, arqueólogos y modelistas.
Fruto de la cooperación entre la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y la ONG Amigos del Santísima Trinidad, la construcción del modelo naval abierto por babor, del único navío con cuatro puentes de la era de las velas, comenzó a  gestarse a partir del 2 de octubre de 2006.
Dos años y tres meses después, el modelo fue llevado en peregrinación desde San Salvador de la Punta hasta la Real Fuerza, momento en que tuvo lugar un emotivo acto.
Al frente de la realización de la maqueta del Santísima Trinidad, a escala 1:25, estuvo el modelista naval Juan Carlos Zuloaga; asistido por Nelson García Guanche, encargado de la artillería del bajel, los botes auxiliares, el mascaron de proa, la guarnición del espejo de popa y los mástiles; Lázaro García Driggs, artífice de las figurillas; la artista Duchi Man y Luisa María Pérez en la confección del velamen, y Vladimir Torres, ingeniero eléctrico en la iluminación interior y la interface para la interacción entre la pantalla táctil y el modelo.
La labor estuvo antecedida por largas jornadas de investigación y lectura de documentos proporcionados por el Museo Naval de Madrid, en especial de los planos del Santísima Trinidad. La consulta bibliográfica de los textos: Álbum del Marqués de la Victoria; 140 razones para la historia, de Juan Carlos Mejías; Santísima Trinidad, un coloso de su tiempo y Mártir en Trafalgar. La estela de un gran navío, ambos de Marcelino González y El Real Arsenal de La Habana de Ovidio Ortega; fueron de vital importancia en la ejecución minuciosa del proyecto.
A escala de 1:25, la maqueta posee una quilla de dos metros, dos metros y medio de eslora, 42 centímetros de manga, mientras el palo mayor se eleva a 2,70 metros sobre la obra muerta del bajel. Curiosamente el tiempo de su realización, algo más de dos años, coincide con el que precisaron los carpinteros y calafates del Real Arsenal de La Habana en la construcción (1767-1769) del Santísima Trinidad.
Este buque llegó a tener a bordo 140 bocas de fuego en Trafalgar, sin embargo, el modelo solo cuenta con 120 piezas de artillería para otorgar mayor espacialidad y su recreación de cómo era la vida a bordo de un navío de línea. Sin lugar a dudas, uno de los aspectos singulares de la maqueta es que no se corresponde con un período histórico específico de sus 36 años al servicio de la Real Armada, sino la sumatoria de las características adquiridas durante las tres grandes reformas que experimentó.
Precisamente uno de los mayores desafíos fue el de alcanzar una visualidad fiel a su historia de más de tres décadas. En la disposición del color sobresalen las cintas y los galones rojos sobre el blanco de la línea de flotación; en cambio el espejo de popa parece justipreciar su nombre al dominar el azul y el dorado, como si reflejase en su navegar el cromatismo de la mar oceana.
Casi la totalidad de los elementos que componen el modelo son de madera (cedro, cedrín y caoba), aunque también se usó la baquelita en la confección de algunas piezas de artillería. En tanto las velas fueron cortadas en tela (algodón con poliéster, teñidas con café) además de las cuerdas de cáñamo.

Redación Opus Habana


La maqueta del navío de línea Santísima Trinidad se exhibe en el Museo Castillo de La Real Fuerza, inmueble del Centro Histórico de La Habana consagrado a temas navales y a la arqueología submarina. En el Real Arsenal de La Habana, el más notable de España, se construyó entre 1767 y 1769 esta embarcación que posteriormente se convertiría en el Escorial de los Mares, al ser el único en la era de las velas en poseer cuatro puentes. Imagen inferior izquierda: bajo la dirección del maestro Jorge Rotter, la Orquesta Sinfónica del Instituto Superior de Arte (ISA), adjunta al Lyceum Mozartiano de La Habana, estrenó la sinfonía Santísima Trinidad, compuesta para la ocasión por el músico griego F. DiArta-Angeli.