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En ceremonia efectuada en la sala Nicolás Guillén de la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, sede de la XXII Feria Internacional del Libro, el insigne historiador cubano Augusto César García del Pino recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012 de manos del viceministro de Cultura Fernando Rojas.

Atendiendo a su destacada trayectoria como investigador en el campo de las Ciencias Sociales y las Humanidades en nuestro país le fue conferido a César García del Pino el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012.

En ceremonia efectuada en la sala Nicolás Guillén de la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, sede de la XXII Feria Internacional del Libro, el insigne historiador cubano Augusto César García del Pino recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012 de manos del viceministro de Cultura Fernando Rojas. Se encontraban presentes, además, investigadores, escritores, miembros del jurado del Premio, directivos del Instituto Cubano del Libro, discípulos, amigos y familiares del reconocido historiador, quienes se dieron cita en el recinto ferial el lunes, 18 de febrero.
El Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012 le fue conferido a García del Pino atendiendo a su destacada trayectoria como investigador en el campo de las Ciencias Sociales y las Humanidades en nuestro país. Miembro del jurado del Premio, Rafael Acosta de Arriba destacó en su intervención: «Confieso que he tenido que sortear diversos obstáculos para elaborar el presente Elogio a un investigador que admiro desde que le conocí, hace poco más de 20 años, en la Biblioteca Nacional José Martí. El primero de ellos, el ímprobo esfuerzo de condensar 91 años de una vida en un puñado de cuartillas; otro, la necesidad imperiosa de huir de los lugares comunes que en este tipo de texto acechan a cada momento. No tengo la menor idea de si he salido bien del entuerto, pero al menos sí tengo conciencia de haber escrito estas palabras desde el respeto y la sinceridad; es mi deseo que de ellas emerja la imagen de César García del Pino como el humanista que es, una condición probada a lo largo de una existencia dedicada con pasión a la investigación, con rigurosidad y honestidad intelectual jamás desmentidas.
»Si la Historia es devolver a la sociedad aquel devenir que el tiempo y la manipulación de los poderes han escamoteado, y ello solo es posible interrogando los documentos viejos y examinando los hechos desprejuiciadamente; si la Historia, más que su memoria, es su crítica, podemos concluir que estamos ante un investigador de la Historia digno de ser atendido por su rigor y honestidad.
»El tiempo invertido en sus libros y ensayos es poca cosa comparada con la recompensa del vértigo en que su espíritu se sumergió para escribirlos. Para Usted ha sido esencial sentir la emoción incomparable de hallar la hipótesis confirmada y el placer inefable de la entrega del aliento y el saber al investigador inexperto. En resumen, para Usted ha sido una certeza probada que todo esfuerzo o adversidad resultan menores al lado de la enorme satisfacción personal que provee la conciencia de que se ha gestado un conocimiento nuevo.
»Apreciado amigo, Usted se ha movido con soltura desde una mística de lo inanimado a la erudición historiográfica sin perder en ese trayecto la esencial inmersión en la naturaleza de los hombres enfrentados a sus circunstancias. Sus ojos y su mente han estado permanentemente al servicio del descubrimiento infinito del mundo, algo así como la certidumbre ética de que nada puede resultarle extraño al ser humano y que todo dato o fenómeno social podrá servirle en su afán infinito de construcción de conocimientos, como debiera ser el credo de cualquier hombre de ciencia. Todo esto que he apuntado hasta aquí es lo que significa alcanzar la condición de maestro».
Tras recibir el reconocimiento, César García del Pino expresó: «Para comenzar, quiero agradecer a mi amigo Rafael Acosta de Arriba sus generosas palabras. No voy a caer en la falsa modestia de decir, en tono lastimero, que no lo merezco y demás frases gastadas. Cuando un selecto jurado me lo concedió, es por algo y no soy quien, para poner en duda lo acordado». Luego de realizar un rápido recuento de su fructífera vida en servicio de la nación patria, el insigne historiador apuntó: «patentizo el agradecido recuerdo a quienes, de una u otra manera, me han acompañado en este nonagenario camino, cuando desde aquellas nunca olvidadas páginas encuadernadas de la biblioteca paterna, logro aquí, hoy, estar con todos ustedes».

Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012

Acta del Jurado
El Jurado del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012, integrado por Oscar Zanetti Lecuona en calidad de presidente, Antonio Aja Díaz, Yohanka León del Rio, Jorge Luis Acanda González y Rafael Acosta de Arriba, especialistas en distintas ramas de los estudios sociales y humanísticos, reunido en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, luego de valorar las 18 propuestas de reconocidos investigadores en variadas disciplinas, presentadas por instituciones científicas, académicas y culturales cubanas, acuerda por mayoría, luego de un amplio debate, otorgar el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2012 a:
Augusto César García del Pino
Historiador de larga trayectoria cuya obra es fuente indispensable para el conocimiento del pasado cubano, particularmente en sus siglos coloniales. Presente ya en una época en que los estudios históricos no constituían una profesión reconocida en nuestro país, su vocación historiográfica, su dedicación y su tenacidad han sido el sustento de una impresionante sucesión de publicaciones en la cual el esmerado empleo del documento como recurso informativo alcanza su más acabada expresión.
Decano de los historiadores cubanos y maestro de varias generaciones de investigadores, este Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas constituye el más justo reconocimiento a una vida entregada al estudio y la divulgación de nuestra historia.
Para que así conste firman la presente:
Oscar Zanetti Lecuona, Antonio Aja Díaz, Yohanka León del Rio, Jorge Luis Acanda González y Rafael Acosta de Arriba.

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El Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas se otorga anualmente a autores que hayan realizado aportes de consideración a las ciencias sociales y la cultura del país durante una larga trayectoria creadora.
Con este reconocimiento, la nación reconoce públicamente el saber, el prestigio y la utilidad de importantes científicos sociales que han trabajado denodadamente por enriquecer el acervo nacional y cuyos resultados de investigación han sido publicados de forma sistemática en libros, en artículos e informes de investigación.
El Instituto Cubano del Libro y los ministerios de Cultura y de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente convocan y realizan el proceso de nominación, selección y distinción oficial del Premio. Las citadas instituciones seleccionan un jurado integrado por notables personalidades pertenecientes a la esfera de las ciencias sociales, de reconocido prestigio intelectual y científico, quienes deciden, a partir de un análisis riguroso de los nominados, a quien le será otorgado el reconocimiento.
El Premio se adjudica en ceremonia constituida al efecto dentro del la programación de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Fernando Padilla González
Opus Habana