Semanario Especial Opus Habana : Opus Habana. Semanario Digital.
CLAVES CULTURALES DESDE EL CENTRO HISTÓRICO
Boletín Especial  
 
 Lunes 16 de noviembre



     

La Habana de Eusebio, La Habana de todos, llega a su aniversario 501
Este año el tradicional acto en el sitio fundacional de la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana, vísperas de su aniversario 501, tuvo una connotación especial: recordar a su más fiel admirador el Dr. Eusebio Leal Spengler, a pocos meses de su partida física y quien nos legó que «el único camino para nosotros y para nuestros conciudadanos es contribuir, de una manera eficaz, a salvar nuestra ciudad». Una vez llegada la procesión, las palabras centrales estuvieron a cargo del historiador Félix Julio Alfonso, Vicedecano del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, con la presencia de Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del Partido en la capital; Reynaldo García Zapata, Gobernador de La Habana, entre otras personalidades, junto a directivos y trabajadores de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHCH). 



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Habana 501: latidos de una ciudad en su aniversario
La Habana llega a su aniversario 501 este 16 de noviembre, una ciudad que respira a la sombra de una ceiba venerada por los cubanos como símbolo de fe y esperanza. El Historiador, esta vez, ya no se encuentra entre nosotros físicamente y el 2020 es el primer año de la antigua villa de San Cristóbal que celebramos sin su presencia; y la mejor forma de honrar su memoria es siguiendo sus pasos en la conservación de la capital. Por esas razones, Luis  Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del PCC en La Habana y Reinaldo García Zapata, Gobernador de La Habana, junto con directivos de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), realizaron un recorrido por la ciudad para conocer las obras arquitectónicas remodeladas y en proceso de restauración, entre otras acciones.



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«Leal, insuperablemente fiel»
Así se titula el documental realizado por Naturaleza Secreta de Mundo Latino en homenaje a Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Ciudad por más de 50 años y en conmemoración al aniversario 501 de la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana, estrenado este 16 de noviembre, en el Teatro Martí. A la velada, dedicada especialmente al ilustre intelectual cubano, asistieron Miguel Díaz-Canel, Presidente de la República de Cuba; Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del Partido en la capital, y Reynaldo García Zapata, Gobernador de La Habana. Asimismo, se dieron cita otros dirigentes del Partido y del gobierno; directivos, especialistas y trabajadores de la Oficina y, especialmente, Historiadores y Conservadores de las ciudades patrimoniales



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Eusebio Leal Spengler: “Los asuntos habaneros tiene que seguirlos llevando Martí”
"«La Habana es la ciudad de José Martí». Entre las tantas virtudes de la capital de Cuba que nos enseñó a resguardar, Eusebio Leal colocó en primerísimo lugar, ese argumento de naturaleza espiritual y amor patrio". Así comienza este hermoso texto dedicado a nuestro eterno Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, escrito por la periodista y directora de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad, Magda Resik Aguirre; mientras celebramos el aniversario 501 de nuestra ciudad.



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«Eusebio Leal in memoriam»
La buena música, esa que emana del corazón para generar y transmitir sentimientos o emociones que inciten al mejoramiento humano, era una de las pasiones de Eusebio Leal Spengler. Por tal motivo, a pocas horas de que su eterna enamorada – La Habana – celebrara en su nombre el aniversario 501 de su fundación, la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís acogió el concierto «Eusebio Leal in memoriam». Para honrar a este gran hombre como fue Leal asistió a la velada Miguel Díaz-Canel, Presidente de la República; Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del Partido en la capital, y Reynaldo García Zapata, Gobernador de La Habana. La presentación tuvo lugar este 13 de noviembre fue liderada por José María Vitier, además de reunir a otros grandes exponentes de la música cubana.



«Eusebio es un trazo muy importante en mi pintura»

Silvia R. Rivero y José María Vitier rinden homenaje a Eusebio Leal Spengler. Les unen a él años de amistad, de admiración. “Complicidades” de todo tipo. Así llamó a la exposición que inauguró este viernes 13 de noviembre, la artista de la plástica cubana. Minutos tras finalizar el concierto que ofreciera su esposo, el músico y compositor cubano José María Vitier en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, abrieron las puertas de la galería Carmen Montilla. Ambas son las primeras acciones en homenaje al aniversario 501 de la fundación de La Habana y también tributos al Historiador de la Ciudad.



¡Ese era Leal!
El aniversario 501 de La Habana, marcado por la pérdida física del Doctor Eusebio Leal Spengler ha trascendido en esta ocasión como una jornada de homenajes a esta bella ciudad y también a quien hizo de ella su mayor prioridad. Diversas instituciones culturales de todo el país han compartido expresiones de creatividad y agradecimiento a través de diferentes manifestaciones artísticas. Así se logró una exposición virtual de historietas cortas de hasta dos páginas, conformada por obras de jóvenes egresados de los talleres que imparte la institución habanera especializada en el arte del cómic -Vitrina de Valonia-, quienes sienten un profundo agradecimiento hacia el Doctor Eusebio Leal Spengler. 

 


 
La Habana de Eusebio, La Habana de todos, llega a su aniversario 501

  «Eusebio fue un apasionado defensor del concepto de que solo la cultura era capaz de salvar al ser humano y que todo lo que se hiciera sin su brújula emancipadora generaría decadencia», apuntó el historiador Félix Julio Alfonso, a cargo de las palabras centrales.

 Este año el tradicional acto en el sitio fundacional de la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana, vísperas de su aniversario 501, tuvo una connotación especial: recordar a su más fiel admirador el Doctor Eusebio Leal Spengler, a pocos meses de su partida física y quien nos legó que «el único camino para nosotros y para nuestros conciudadanos es contribuir, de una manera eficaz, a salvar nuestra ciudad».

Nuevamente los pioneros – en esta ocasión de la Escuela Primaria «Camilo Cienfuegos» – custodiaron las Mazas del Cabildo, desde el otrora Palacio de los Capitanes Generales, atravesando la Plaza de Armas hasta el Templete, edificación de estilo neoclásico, inaugurada en 1828 durante el gobierno del Capitán General Francisco Dionisio Vives (1823-1832). 

 A la cita acudieron Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del Partido en la capital; Reynaldo García Zapata, Gobernador de La Habana, entre otras personalidades, junto a directivos y trabajadores de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHCH).

Una vez llegada la procesión las palabras centrales estuvieron a cargo del historiador Félix Julio Alfonso, Vicedecano del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, quien inició afirmando que llegamos a este aniversario con una extraña mezcla de alegría y tristeza: «Alegría por arribar a un año más de vida, en la ya prolongada existencia de esta populosa urbe de cinco siglos, etapa que ha estado marcada por enormes desafíos (…) Pero también nos ha dejado la tristeza de la desaparición física de quien fuera el más grande de sus amantes y salvaguardas: Eusebio Leal Spengler, quien de sus 78 años de vida dedicó más de 50 a enaltecer la historia, la cultura, la arquitectura, la música, las artes, la literatura y el patrimonio todo de su querida Habana». 

 «Eusebio – apuntó – fue un apasionado defensor del concepto de que solo la cultura era capaz de salvar al ser humano y que todo lo que se hiciera sin su brújula emancipadora generaría decadencia. Fue espléndido mecenas y protector de las artes y las academias y desprendido benefactor de los humildes, los ancianos, los niños y los enfermos. Fundó decenas de museos, casas-museos, laboratorios, teatros, escuelas y talleres, siempre con el pensamiento de dejar un legado de belleza y crecimiento espiritual para las futuras generaciones».


Asimismo, Alfonso calificó a Leal como orador vehemente, hombre culto en el sentido más cabal del término, criatura sensible y pundonorosa, además de un convencido cespediano, martiano y fidelista, «y nadie hizo tanto como él por redimir a los héroes olvidados, restaurar los monumentos derruidos y enaltecer la memoria de luchas y sacrificios del pueblo cubano».

La Habana de Eusebio, la Habana de todos, llega a su aniversario 501 con su gente humilde, trabajadora, hospitalaria y noble, al decir de Alfonso, «empeñados en hacer de la urbe un lugar más hermoso, cordial, habitable y sostenible».

El también Historiador Adjunto de la OHCH anunció que este 16 de noviembre serán inauguradas un grupo de obras de gran alcance cultural y social; entre ellas cabe mencionar el edificio de viviendas para los médicos en la calle O´Reilly y Mercaderes, la Casa Museo dedicada a Eusebio Leal en el lugar que ocupó su última oficina, el mural de Hipólito Hidalgo y la Casa Museo del Vedado, entre otras.

 
En el cierre de sus palabras, una vez más evocó la figura de Leal, quien persiguió la idea de un patrimonio vivo y actuante, transformador y revolucionario: «Siempre dijo que le harían falta varias vidas para ver cumplido su sueño de la restauración del Centro Histórico y luchó cada minuto por que cada obra se hiciera con calidad y la dignidad de que era merecedor su pueblo. Por eso el día de su partida física, no hubo Ángel que se volviera inmortal, mejor saludo que las sábanas blancas colgadas en los balcones que cantó el poeta. Arropado en ellas como un manto de estrellas, nos convoca y alienta».  

 Hoy cientos de cubanos acuden a los pies de la ceiba que recuerda aquella bajo la cual se ofició la primera misa y el Cabildo recibió la guarda y custodia de los fueros y privilegios de la villa de San Cristóbal de La Habana, según costumbre y usanza de las leyes de Castilla. 

El Templete continuará abierto toda la madrugada de hoy, también este 16 de noviembre durante el día y en la noche, para que todos puedan realizar la antigua tradición de darle las tres vueltas a la Ceiba, y recordando por siempre a uno de sus más férreos defensores: el Doctor Eusebio Leal Spengler.

 

Autor: Ofelia Sandar Valles y Yoel Lugones Vázquez
Fotos: Alexis Rodríguez

 

 

 
Habana 501: latidos de una ciudad en su aniversario

 «Todo lo que veremos en el segundo piso tiene el ropaje, tiene el ambiente que el propio Leal soñó y creó para vivir cotidianamente. Ahí vamos a colocar, lo que también hemos ido soñando, un holograma que muestra al Historiador de cuerpo entero», especificó Magda Resik Aguirre, directora de Comunicación de la OHCH y de la emisora Habana Radio durante el recorrido por el sitio donde el Historiador tuvo su oficina y última morada: la Casa Francisco Arango y Parreño.

La Habana llega a su aniversario 501 este 16 de noviembre, una ciudad que respira a la sombra de una ceiba venerada por los cubanos como símbolo de fe y esperanza. El Historiador, esta vez, ya no se encuentra entre nosotros físicamente y el 2020 es el primer año de la antigua villa de San Cristóbal que celebramos sin su presencia.

El Doctor Eusebio Leal Spengler es también símbolo de patrimonio, tradición y empeño, y la mejor forma de honrar su memoria es siguiendo sus pasos en la conservación de la capital. Por esas razones, Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del PCC en La Habana y Reinaldo García Zapata, Gobernador de La Habana, junto con directivos de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), realizaron un recorrido por la ciudad para conocer las obras arquitectónicas remodeladas y en proceso de restauración, entre otras acciones. 

El primer punto de encuentro tuvo lugar en la Plaza de Armas donde se estrenó, de manera oficial, el proyecto Memoria de las Piedras, a cargo de la OHCH y coordinado por la diseñadora industrial Aranxa Sánchez Fuentes, de la empresa Restaura, junto con varios especialistas.

La idea consiste en proyectar audiovisuales del Historiador, mediante el escaneo de un código QR, con el propósito de conocer sobre sitios del Centro Histórico citadino, en la voz y la imagen de uno de los investigadores más valiosos de la memoria habanera.

Hasta el momento, cubanos y visitantes pueden obtener información de seis lugares: El Templete, el Museo de la Ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales, así como del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, además de la calle Obispo, el Centro de Información al Visitante, así como de las diferentes plazas de La Habana Vieja. 


En un segundo momento, la entrada del edificio número 152 en la calle O’Reilly y Mercaderes se convirtió en el segundo escenario del recorrido, donde jóvenes de la Oficina entregaron las llaves de varias viviendas a médicos que, de ahora en adelante, tendrán su hogar en una zona importante de la ciudad. 


En nombre de las nuevas generaciones que trabajan en el Centro Histórico, la especialista de Plan Maestro Maydolis Iglesias expresó: «Para ustedes, quijotes de la vida, es esta obra, de agradecimiento sincero, por su constancia, por ser el alma y la confianza de nuestro pueblo y sobre todo, por repartir amor y esperanza en cada hombro que tocan, en cada pulso que toman, por cada sonrisa que devuelven con su cariño eterno».
 

Museo del Chocolate y Casa Eusebio Leal Spengler 

La conocida Casa del Chocolate, como parte de sus propósitos, tendrá ahora un carácter museable, donde exhibirán antigüedades, entre ellas, moldes del gustado producto a nivel universal, tasas y otras obras. El centro recibe en estos momentos una remodelación capital y se espera su reapertura para el mes de diciembre.

   

Luego, las intenciones se volvieron testimonio visual y físico en el sitio donde el Historiador tuvo su oficina y última morada: la Casa Francisco Arango y Parreño. Los visitantes podrán acceder al despacho laboral del cubano más útil de su tiempo y conocer los objetos utilizados, entre otros detalles que reflejan la personalidad del habanero nacido el 11 de septiembre de 1942. El espacio llevará el nombre de Casa Eusebio Leal Spengler y será dirigido por Ariel Gil.

 

 «Todo lo que veremos en el segundo piso tiene el ropaje, tiene el ambiente que el propio Leal soñó y creó para vivir cotidianamente. Ahí vamos a colocar, lo que también hemos ido soñando, un holograma que muestra al Historiador de cuerpo entero. Esta Casa no podía trabajar sola y tendrá una relación muy especial con las instituciones que Leal fue fundando en la Oficina, especialmente con el sistema de enseñanza y la academia que incluye la Escuela-Taller y las dos universidades, el colegio de San Gerónimo y el Colegio de Santa Clara», especificó Magda Resik Aguirre, directora de Comunicación de la OHCH y de la emisora Habana Radio.

 

De igual forma, minutos antes, se inauguró en el mismo sitio, una exposición fotográfica del Doctor Leal Spengler, para después continuar con la apertura del Museo Hipólito Hidalgo en su primera etapa, también ubicado en el Centro Histórico.

 

 Visita a la Escuela-Taller y al Museo del Automóvil

En el presente curso escolar, la Escuela-Taller Gaspar Melchor de Jovellanos fortalecerá la disciplina de plomería, de acuerdo con declaraciones de su director, Juan Carlos Pérez Botello: «el objetivo de esta aula es estimular y rescatar este oficio y dar cursos de capacitación dentro de la propia Oficina, además de tener una proyección futura para el desarrollo de la especialidad».

 

A pocos metros, el Museo del Automóvil abrió sus puertas en la fase final, donde pudo verse el inmueble a plenitud. Los interesados tendrán a su disposición una guía de los vehículos representativos de la primera mitad del siglo XX cubano y otros más actuales. Coches de lujo se roban la atención de los espectadores por su conservación y también por esa fuerza de construir la historia de uno de los adelantos más importantes de la humanidad.

 

La Casa Eusebio Leal Spengler volvió a reunir a los presentes para cancelar un sello conmemorativo dedicado el 501 año de la ciudad, alegórico al Capitolio de La Habana y sus espacios más importantes. De manera especial Ariel Gil expresó que el sello fue solicitado por el propio Historiador.
 

Una vez más las palabras del principal artífice de la restauración de La Habana Vieja fueron recordadas en una fecha imprescindible de la ciudad que lo vio nacer y lo venera como uno de sus principales hijos.

 


Autor: Elaine Caballero Sabugueiro
 Fotos: Alexis Rodríguez

 

 

 

 
«Leal, insuperablemente fiel»

 

Al decir de Patricia Rodríguez, directora del Plan Maestro, Leal «ha creado una escuela, profesionalmente hablando, de cómo trabajar con la ciudad, de cómo se deben hacer las cosas para la ciudad, y es una escuela cubana, que deberíamos dar a conocer más y mejor porque es aplicable a otras realidades».

Foto: Néstor Martí

Así se titula el documental realizado por Naturaleza Secreta de Mundo Latino en homenaje a Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Ciudad por más de 50 años y en conmemoración al aniversario 501 de la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana, estrenado este 16 de noviembre, en el Teatro Martí.

A la velada dedicada especialmente al ilustre intelectual cubano asistieron Miguel Díaz-Canel, Presidente de la República de Cuba; Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del Partido en la capital, y Reynaldo García Zapata, Gobernador de La Habana. Asimismo, se dieron cita otros dirigentes del partido y del gobierno; directivos, especialistas y trabajadores de la Oficina y, especialmente, Historiadores y Conservadores de las ciudades patrimoniales. 

 

Omelio Borroto, director del documental «Leal, insuperablemente fiel»

 Bajo la dirección general de Omelio Borroto el audiovisual recoge veinticuatro conmovedores testimonios de reconocidos intelectuales, artistas y colaboradores de Leal en torno a su figura, a sus valores, a su pensamiento martiano, revolucionario y fidelista, a su entrega a la obra restauradora del Centro Histórico hasta el último momento de su vida y cómo mantener vivo su legado. La cinta incluye además una entrevista al Doctor Leal Spengler en la que el realizador logra detalles de su personalidad desde disímiles aristas: el amor a su madre, a la Patria, a La Habana, a la Revolución.

 

Magda Resik, Directora de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Foto tomada
de Naturaleza Secreta / Facebook

 Una evocación a la figura de Leal muestra este hermoso y sentido documental, un verdadero homenaje al Premio Nacional de Ciencias Sociales (2017). «En estos últimos cuatro años de su vida, intentó dejar en buenas manos su legado, intentó dejarlo todo pensado. (…) Porque nos toca seguir trabajando muchos años en esta Habana del futuro con la inspiración que representa Leal, con las indicaciones que dio Leal, porque era un hombre de luces largas y creo que pocos cómo él sienten las bellezas de La Habana y las necesidades de La Habana», palabras de Magda Resik, Directora de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad, una de sus más fieles y cercanas colaboradoras recogidas en el audiovisual.

Otra faceta del Historiador que atesora el audiovisual es la capacidad que tenía de dar siempre el ejemplo, de ir siempre delante, «empujando en primera instancia y dándonos un patrón a seguir sin que ese patrón se imponga. Y creo que en tiempos difíciles, donde hay tantas cuestiones que interesan a la juventud, tener a Leal como guía ha sido muy importante, porque siempre mostró que los sueños podían hacerse realidad. Su oratoria, su obra y todo lo que hizo, lograba comprometernos y comprometer a los más jóvenes con algo que podía ser útil, porque tenía la capacidad para soñar, pero también la dimensión para ser práctico», expresó Onedys Calvo, directora del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa.

Al decir de Patricia Rodríguez, directora del Plan Maestro, Leal «ha creado una escuela, profesionalmente hablando, de cómo trabajar con la ciudad, de cómo se deben hacer las cosas para la ciudad, y es una escuela cubana, que deberíamos dar a conocer más y mejor porque es aplicable a otras realidades».

 

Abel Prieto Jiménez, presidente de Casa de las Américas. Foto tomada
de Naturaleza Secreta / Facebook

 Esto es solo una pequeña muestra de las valoraciones que incluye el documental «Leal insuperablemente fiel», el cual recoge además los argumentos de reconocidos artistas como: Amaury Pérez, Jorge Perugorría, Eduardo Roca Salazar (Choco) y José María Vitier; y de intelectuales de la talla de Abel Prieto Jiménez y Eduardo Torres Cuevas, entre otros.

 

Celebrada en el Teatro Martí, desde donde el gobierno provincial y la Oficina del Historiador de la Ciudad,
rindieron sentido tributo a Eusebio Leal. Foto tomada de Cubadebate

 

 Como preámbulo a la proyección del documental, el maestro José María Vitier deleitó a los asistentes con «Balada del Amor Adolescente», acompañado de la flautista Niurka González; «Ofrenda», junto al violinista Javier Cantillo, y para finalizar «Ave María», fragmento de la Misa cubana interpretada por la soprano Bárbara Llanes.

 

Autor: Ofelia Sandar Valles

 

 

 
Eusebio Leal Spengler: “Los asuntos habaneros tiene que seguirlos llevando Martí”

                        

«El Decreto-Ley No. 143 de 1993 cambió la historia – me confesó en una de las tantas entrevistas que tuve el privilegio de realizarle –, y fue, sin lugar a dudas, el documento jurídico más avanzado en cuanto a la protección del patrimonio cultural que jamás se hizo.»

 

  «La Habana es la ciudad de José Martí». Entre las tantas virtudes de la capital de Cuba que nos enseñó a resguardar, Eusebio Leal colocó en primerísimo lugar, ese argumento de naturaleza espiritual y amor patrio.

A la casita museo de la calle Paula, donde nació tan insigne cubano, solía ir cada 28 de enero, en ceremonia muy personal. Recorría los espacios y se detenía a contemplar los objetos con la curiosidad intacta, como si fuera la primera vez. Y volvía a elogiar la hermosa escarapela, con la bandera cubana bordada en tela de reina con mostacillas. La portaba José Martí cuando cayó en el combate de Dos Ríos, en 1895, y pertenecía a Carlos Manuel de Céspedes, a quien veneró Leal como piedra angular de la independencia patria y ponderó desde la investigación historiográfica – recordemos su ensayo introductorio y los apuntes realizados cuando vio la luz el Diario Perdido del Padre de la Patria.

En la casita de Martí, en el corazón de La Habana Vieja, sufría como propio el martirio del joven José Julián, al observar el grillete que con pesada cadena debió arrastrar en el presidio a causa de sus tempranas ideas libertarias. Muchas veces se refirió a ese joven «herido en lo más íntimo de su ser por una condena injusta que él aceptó como premio y castigo a su temprano amor por Cuba. El yugo abrió en su piel – y en lo más íntimo de su condición humana – una herida que no sanó nunca. La joya que más apreció fue precisamente un anillo de hierro, forjado con aquel fragmento del grillo que un joyero había fundido para él, matrimonio simbólico, con una esposa superior a toda pasión carnal. !La esposa era Cuba, su amor infinito!»

Ante tamaño sacrificio, Leal solía conmoverse y expresar reiteradamente que Cuba puede presumir de muy insignes héroes y patriotas, pero Apóstol había sólo uno:

«¿Cómo no considerarlo Apóstol, si
vivió no en francachelas ni en
disipaciones, sino entregado por
completo a un apostolado de
convencimiento que le llevó a
prescindir de todo cuanto es amable a
un hombre: el amor carnal, la familia,
el amor por la belleza, por los libros
bellos, por la buena mesa?»

Ese ejemplo de entrega al prójimo y a Cuba, su patria amada, prendió en el alma de Leal para siempre, desde los años escolares. Fue una obsesión suya el rescatar la escuela de Rafael María de Mendive, en la calle Prado, número 88. El director del Colegio San Pablo, fue «un sembrador de ideas y de inquietudes. Cuando terminaban las clases, los alumnos subían a la casa particular y asistían a los pequeños conciertos, a lecturas de poesía del maestro que también era poeta. El maestro ejerce una profunda influencia en ellos.»

                     
 

¡Cuánto lo reconfortó disfrutar del espectáculo esperanzador de niños asistiendo nuevamente a clases en el colegio de Martí, en la calle Prado, Número 88; de pioneros que podían descubrir el expediente escolar del autor de La edad de Oro y desarrollarse en esos mismos predios! Sabía de la poderosa influencia que ejerce un maestro sobre sus alumnos, animado por la filosofía del pedagogo Mendive, tan bien descrito por el Apóstol:

«Y ¿cómo quiere que en algunas líneas
diga todo lo bueno y nuevo que
pudiera yo decir de aquel enamorado
de la belleza, que la quería en las
letras como en las cosas de la vida, y
no escribió jamás sino sobre verdades
de su corazón o sobre penas de la
Patria? (…)».

Con el corazón y con la Patria, son las tempranas virtudes martianas que abrazó Leal. De Martí también recibió las claves de un proyecto de restauración del Centro Histórico habanero que no se realiza para contemplar hedonistamente los valores arquitectónicos y urbanísticos de la capital. El ser humano es su primer objetivo y el eje que vertebra toda noción de desarrollo local: «El Apóstol nos convoca a luchar por la justicia social – afirmó –, por la igualdad de los hombres, por la dignidad plena y absoluta de la mujer.»

Hoy comprendemos, por el carácter que fue adquiriendo su obra mayor – la rehabilitación de La Habana Vieja –, que cualquier camino debía llevarle a Fidel Castro. El líder de la Revolución cubana fue su interlocutor ideal y se trataba también de un martiano confeso, que en 1953 declaró al Apóstol como el autor intelectual del movimiento revolucionario que conquistó la definitiva independencia:

«El héroe del Moncada lo tuvo por figura fundamental. Lo buscó ansiosamente con los testigos de aquel tiempo para saber de aquel pensamiento y de aquella idea, y desde entonces nos obsedía el principio: unidad, unidad, unidad… Solo Fidel pudo alcanzarla desde el poder político. Cuando se vive en la clandestinidad o en la insurrección, solo se puede planear y soñar. Solo el poder permite cambiar la sociedad y la historia.»

A inicios de la década del noventa, el Comandante en Jefe le preguntó, sobrevolando la ciudad de Cartagena de Indias, ¿qué más podemos hacer por salvar La Habana Vieja? Y no faltaba ocasión en que Leal recordara ese instante preciso. Ello derivó en que Fidel, personalmente, trabajó como el abogado que era, en la creación de un Decreto Ley que concedió soberanía en la autogestión y consolidó el principio de autoridad de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, para salvaguardar el Centro Histórico declarado por la UNESCO, en 1982, Patrimonio de la Humanidad.

«El Decreto-Ley No. 143 de 1993 cambió la historia – me confesó en una de las tantas entrevistas que tuve el privilegio de realizarle –, y fue, sin lugar a dudas, el documento jurídico más avanzado en cuanto a la protección del patrimonio cultural que jamás se hizo.» La historia posterior es más reciente. Cientos de sus colaboradores defienden hoy desde la Oficina de Historiador ese legado, con una inspiración clara. Para obrar bien y para hacer de las ruinas obras de salvación, no solo del patrimonio sino también de la sociedad, la pasión martiana nos ronda.

 
Leal, José Martí tuvo una estrecha relación con esta ciudad y cuando desde la lejanía miraba hacia Cuba, su patria amada, en buena medida contemplaba a La Habana. ¿Cómo era la ciudad para Martí?

Él decía que los temas de La Habana los llevaba personalmente y tenía razón. La Habana era muy importante, tenía mucho peso en la Cuba de su tiempo y en el nuestro. Entonces, esa ciudad de Martí es la ciudad en cuyo nombre generaciones que lo han continuado, han tomado sus símbolos y sus valores para llevar adelante una causa nacional y universal que es la de alcanzar toda la justicia posible. Es por eso que la Casa Natal, la Fragua Martiana, su monumento en el Parque Central, el de la Plaza de la Revolución, todos son hitos de su paso por la historia, vivo o en espíritu.

La Habana sigue siendo su ciudad. Los asuntos habaneros tiene que seguirlos llevando Martí con su sentido de la ética, con esa urgente necesidad de predicar – más que el defecto y lo oscuro –, la virtud ciudadana, la concordia familiar y generacional, la compatibilidad de intereses de todos los que habitan en una urbe que, en tiempos de Martí, tenía si acaso 200 mil habitantes y que hoy tiene 2 millones y medio o quién sabe cuántos habitantes, porque nunca sabemos la cifra exacta.

Solo sé decirte que cuando salgo a la calle me doy cuenta de que somos muchos para obrar bien por nuestra ciudad.

 ¿Cuáles serían esas virtudes y tipicidades de la habaneridad que hoy podemos exhibir?

Se dice y a veces es una consigna un poco pesante, por repetitiva, que La Habana es la capital de todos los cubanos. Es cierto que es una redundancia: La Habana es la capital.

La Habana es una ciudad hospitalaria. Todo lo que se diga en contra de eso es incierto. Inclusive, cuando escuchamos a algunos denostar de la presencia de cubanos de otras provincias, olvidan su carácter de capital y su carácter cosmopolita. Es así y tiene que ser así.

Quizás el desarrollo del país y las necesarias medidas que impidan que La Habana se convierta en lo que son otras capitales latinoamericanas, – espacios infernales donde nada más pueden disfrutar del sentido de la ciudad los que viven en su centrum y no en su inmensa y dramática periferia – lleguemos a la conclusión de que ha sido y es una ciudad hospitalaria, que recibe.

Guardo en mi memoria cómo acogió esta ciudad a la Revolución, a los alfabetizadores, a los campesinos, cómo nos recibió y recibe cada vez que salimos a luchar por la economía, la paz, la libertad… y regresamos a ella.

La Habana es una ciudad que tiene esos valores no solamente como una atribución constitucional y formal, sino también porque en la Habana ha vivido gente de todas partes del mundo; ha sido un crucero en el Mediterráneo americano.

¿Cómo podemos hablar de La Habana sin reconocer la presencia en ella de todo cuanto vale y brilla de cada una de las naciones latinoamericanas y del mundo? En ese sentido, podemos sentirnos dichosos de que pasados cinco siglos, nuestra ciudad mantiene aquella vigencia que se dio el primer día cuando un grupo de recién llegados se plantaron junto a un árbol y dijeron: esta es la aldea, este va a ser el campamento, esta será la villa, esta será la ciudad, esta será la capital. Y así fue: ellos lo soñaron y las generaciones futuras lo consumaron hasta hoy.

 

 


Autor: Dra. Magda Resik Aguirre

Fotografía: Alexis Rodríguez
 

 

 

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