Como homenaje al Centro Histórico de la Ciudad de México, el maestro José Luis Cuevas realizó esta carpeta de cinco xilografías en el Taller de Gráfica La Siempre Habana, perteneciente al artista cubano Luis Miguel Valdés, radicado en México D.F.
«Los Fantasmas del Centro Histórico son José Luis Cuevas, somos nosotros todos», afirma Germaine Gómez Haro, autora de las hermosas palabras de presentación a la serie de grabados del celebrado artista mexicano.

I

Los Fantasmas del Centro Histórico son testigos callados del devenir de una historia de casi siete siglos. Estaban ahí cuando en 1325 se posó el águila sobre el mítico nopal. Vivían ahí cuando se apilaron los primeros sillares de tezontle y se recubrieron de cal y cinabrio. Siempre han estado ahí. Siempre han mirado en silencio nuestras vidas y habitado nuestros pasos. En el Callejón del Triunfo José Luis Cuevas los percibió por vez primera en 1934. Con ellos recorrió el Callejón del Órgano y Cuauhtemoctzin en el despertar de su sexualidad. Juntos se instalaron en el convento de Santa Inés y dieron forma a los sueños acariciados. La Giganta de bronce observa y sonríe.


II

Los Fantasmas deambulan por las plazas y callejuelas de la antigua ciudad con un paso solemne y ancestral. Fugaz y permanente. Andan con ligereza y pesantez. Sus siluetas aparecen y desaparecen arrastrando las sombras del tiempo. Llevan impresa en su rostro la huella de los antepasados. El orgullo. El coraje. La resignación. El deseo. La rebeldía. La gubia de José Luis Cuevas ha fijado sus sentires en cada surco de la superficie de teca. Los Fantasmas del Centro Histórico palpitan en sus xilografías, caminan en sus noches y hablan en sus venas. Son el rumbo de su lápiz, el fluir de su tinta, los trazos sigilosos y certeros que evocan cuerpos y almas. Son las visiones que inspiran al artista plasmadas en madera y papel.

III

Los ojos de los vivos interrogan; los de los Fantasmas encierran certezas. Ambos intentan descifrar el misterio insondable de la existencia. El Centro Histórico es la matriz de nuestra identidad. La fosa de un pasado que se cava en el perpetuo fluir del presente. El axis mundi donde los ancestros han ganado y perdido batallas contra los claroscuros del destino. Vida, muerte y tiempo confluyen en la mirada nostálgica de estos espectros milenarios. Transmutando su anónima condición en su paso de la oscuridad a la luz, en el trayecto de las entrañas de la madera a la virginal piel del papel, los Fantasmas del Centro Histórico son José Luis Cuevas, somos nosotros todos.

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