Con un performance del diseñador Ismael de la Caridad y en presencia –entre otros artistas, amigos, familiares, admiradores...– del maestro Harold Gramatges, quedó abierta al público este jueves la exposición «Cielo, viento, mar» de Ileana Mulet que, integrada por 25 piezas, estará abierta hasta el 27 de mayo en la galería Galiano (calle Galiano entre Neptuno y Concordia).
Enmarcadas en la instalación con elementos de naturaleza muerta que lleva el contrastante título de «Naturaleza y vida», las obras de esta exposición de Ileana Mulet conforman un ambiente pleno de sortilegio y enigmas.

 Ataviada con un vestido de color blanco –mezcla de todos los colores–, plena en su papel de anfitriona, Ileana Mulet inauguró la muestra «Cielo, viento, mar» acompañada por el maestro Harold Gramatges, autor de las palabras del catálogo, y de Ismael de la Caridad, un diseñador que, con nueve años de experiencia en estas lizas, se sumó a la gran fiesta de la reaparición en el panorama de la plástica contemporánea cubana de esta multifacética creadora.
Los dos salones de la galería Galiano resultaron insuficientes para acoger al numeroso público asistente, la mayoría integrantes de la propia generación de pintores a la que pertenece Ileana, junto a admiradores, amigos, familiares... todos gozosos de poder disfrutar de esta exposición que reúne obras fundamentalmente de los años 2005 y 2006.
«Después de tanto tiempo alejada de la mirada sagaz del público, es para mí un regocijo reencontrarme con todos ustedes», me dijo complacida esta mujer, holguinera de nacimiento y que en la década de los 60 cursó estudios de artes plásticas en la Academia de San Alejandro.
Realizada a partir de recursos varios entre los que predominan los elementos naturales, la instalación «Naturaleza y vida» sirvió de marco ideal para que jóvenes modelos engalanados con trajes pintados a mano por la propia artista –graduada en diseño de vestuario–ejecutaran un performance que se prolongó más allá del momento inicial y devino espectáculo entremezclado con los asistentes y las propias obras.
A propósito, Ileana comenta: «Preparé este proyecto preferentemente con óleos sobre tela, teniendo en cuenta que las novedades de la moda en 2006 estarían en la tecnonaturaleza, o sea, en los elementos de la naturaleza: cielos, mares, ríos, espacios abiertos. Naturaleza y vida es la palabra, aunque también los edificios. En resumen, la ciudad».
 Pero, ¿qué nos trae ahora Ileana Mulet después de los tres años transcurridos desde su exposición «Puertas», en la galería La Acacia? La mayoría de los cuadros son óleos sobre tela, varios de tamaños de entre 100 x 130 a 120 x 81 cm. Como temidos guardianes flanquean el salón tres acrílicos sobre lonas de gran formato: El salto, Pasión y Acoso y el mar, de 195 x 81 cm. (2006).
Fiel a su temática, la totalidad de las obras tiene a la ciudad como personaje omnipresente, sin obviar la figura humana, de animales y hasta de objetos. Así podemos cabalgar junto a Pareja de paseo; admirar el entorno con la mujer de Mirando a través de la ventana; desde lo alto de un techo, con una pareja desnuda, escuchar los aullidos en El perro ladra...
Como de costumbre, en las tonalidades abundan los ocres –«en todas sus gamas», precisa Ileana–, siena, blanco hasta el negro, pero también están presentes los azules –«desde los intensos hasta los más claros»–, los verdes y «las pinceladas extremas de los rojos», como en el óleo sobre tela Viento transparente (2006), por ejemplo.
Y tras la pregunta ¿qué es lo nuevo de esta exposición?, ella responde convencida: «El haber trabajado directamente en un soporte diferente como es la lona e invitado a formar parte del proyecto a un artista de la moda (Ismael de la Caridad) para, en equipo, preparar los performances y las instalaciones».
Porque tal como la misma pintora anunció, habrá –al menos– otros dos performances e instalaciones dedicados especialmente a aquellos que no acudieron a tiempo para disfrutar en la galería Galiano esta singular fiesta. Ileana Mulet reapareció entre «Cielo, viento, mar».

María Grant



 Llevada de la mano por ángeles y demonios ella va encontrando imágenes soñadas que plasma en amplios espacios, donde burla dimensiones para agrupar, sobreponiéndolos, sólidas piedras, muros, calles, escaleras, torres, ventanales, arcos, campanarios y, a veces, figuras humanas y animales, abriendo espacios como si trajera a la tierra la dimensión infinita del cielo. En su pintura espacio y tiempo, como sucede en la música, se han conciliado. También el color: reflejo del clima cálido que ilumina su paisaje y fuego ardiente que maneja su pincel.
Ileana Mulet ha revelado en su creación plástica (¡al fin!) el mito de la Trinidad: tres personas diferentes (el pintor ruso: Marc Chagal, el escritor colombiano: Gabriel García Márquez y el compositor francés: Pierre Boulez) y una sola diosa verdadera: ella.
Así veo yo de prodigiosa esa simbiosis que define la naturaleza de su fuente poética. En un medio colmado de magia y de misterio, donde todo parecía descubierto, ella acude a otras imágenes para completar la riqueza plástica que asoma al mundo la pintura cubana contemporánea.


(Palabras al catálogo de la exposición personal de Ileana Mulet «Cielo, viento, mar» que, el 27 de abril, quedó inaugurada en la galería Galiano)


Harold Gramatges


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