En su cotidiano deambular por los entresijos del Centro Histórico, ya sea elogiando o desbarrando, Carlos Planas adquiere esa condición singular que convierte a una persona en personaje.

Él es único, inefable. Riega jesucristos por el mundo con la misma prolijidad con que reproduce ranas. Ranas y cristos de barro que lo identifican como artista, aunque su obra mayor es su propia casa.

 
 Carlos Planas (Camagüey, 1952).
En su cotidiano deambular por los entresijos del Centro Histórico, ya sea elogiando o desbarrando, Carlos Planas adquiere esa condición singular que convierte a una persona en personaje.
Avanza por la calle de los Oficios y, al pasar por delante del Convento de San Francisco, evita mirar al Caballero de París, aunque éste le señale con su bruñido índice de bronce. Es que, hace mucho tiempo, tuvieron una discusión sobre quién de ellos dos amaba más profundamente a La Habana Vieja, y desde entonces no se hablan.
Dobla por Obispo, rumbo a Mercaderes, y he aquí que ha cumplido su itinerario de cada mañana. Nunca es el mismo, pero siempre pasa por ciertos lugares hasta hacerse omnipresente, al punto que puedes encontrártelo dos, tres, cuatro veces...
en un instante, y tener que preguntarte: ¿cuántos Carlos Planas habrá?
Él es único, inefable. Riega jesucristos por el mundo con la misma prolijidad con que reproduce ranas. Ranas y cristos de barro que lo identifican como artista, aunque su obra mayor es su propia casa.
Sita en Cuarteles 65, en la bajada de la mítica Loma del Ángel, evoca en su interior a los manantiales de Granada con una fuente (aydanamar) en medio de la sala.
Por la acequia corren lágrimas derramadas por él mismo, pues sus ojos suelen humedecerse al menor gesto de cariño: una frase, un abrazo, un mimo... Así de sentimental es Carlos Planas, como irreverente y sacrílego cuando no le prestan atención, cuando lo relegan al olvido.
No tengo manera de justipreciar su arte sino es desde la amistad de tantos años; tampoco soy quién para juzgarlo. Me ha bastado convencerme que su búsqueda es tan genuina como angustiosa, que su obra es la expresión del desasosiego que arrostra, aunque a veces sólo sea provocado por el simple aletear de una libélula.
 
 De la serie «Obertura para una obra», expuesta del 15 de febrero hasta el 24 de marzo de 2006 en la Casa de la Provincia. Plaza del Triunfo 1, Sevilla, España.
Despojadas de la influencia guayasaminesca que las marcó en un inicio, sus esculturas más recientes denotan afán de contención, algo muy difícil para alguien tan temperamental. Así, al abordar el tema del «pecado original» en la serie «Obertura para una obra», expuesta en Sevilla en 2006, Planas se arriesgó a elaborar piezas de casi dos metros de alto en las que los desnudos son tratados con rudeza, a lo «primitivo», y, otras veces, estilizándolos hasta dejarlos en poco más que siluetas.
Lo interesante es que en una misma obra pueden coincidir ambas soluciones, como si a través de ellas el artista expresara sus diferentes estados de ánimo, su soterrada bipolaridad. Pero esa antinomia formal deviene conceptual al evocar la imagen bíblica del ser humano
creado a partir de la arcilla, el barro... para alertarnos que el amor no constituye simple deseo de hermosura (sello de lo erótico) sino una inmersión desesperada en el Otro, de ahí que su alternativa sea la soledad.
«Adán y Eva: ¡qué amargo debió ser vuestro primer beso para engendrarnos tan desesperados!», escribió Omar Khayyam, y Planas parece evocarlo al posar pundonorosamente una mariposa sobre los genitales de los pecadores acechados por la serpiente en su pieza La emoción de vivir.
Fue un momento febril de la trayectoria del artista cubano: rodeado de muchachas y muchachos sevillanos —estudiantes de arte, en su mayoría—, sintió que su obra era aceptada, que era venerado como un maestro, eso sí, un poquito «grillao», para decirlo en
argot andaluz.
Hasta que pasaron aquellos días de euforia y llegó el asfixiante verano, cuando hay tanto calor que muchos lugareños vacacionan en otros lares. De pronto, Carlos Planas sintió un frío intenso, el de la soledad más álgida; sintió que su corazón se resquebrajaba como barro mal cocido... Extrañaba su casa en Cuarteles 65, la Loma del Ángel, La Habana Vieja... y regresó.
Pero antes debió cumplir un deseo de su madre: que si alguna vez iba a Sevilla, se llegara al cementerio de San Fernando, donde yace enterrada Gertrudis Gómez de Avellaneda.
Sin atreverse a quitar las hojas secas que cubrían aquella tumba lejos de Cuba, repitió Carlos Planas este verso de Tula hasta que cayó el atardecer: «Yo perderé una ilusión, una última ilusión...»

Argel Calcines
Editor General de Opus Habana

 

Comentarios   

Eddy Eloy Quintana
#4 Eddy Eloy Quintana 14-07-2017 14:33
Hola por mi nombre espero se acuerde de mi. Soy el hijo de Eloy el que en un pasado fue director de la Empresa grafica de Pinar Del Rio y gran adimrador de su obra aunque de muy pocas expreciones para con ella. Me alegro mucho ver como el exito y su talento se ha propagado por el mundo. me siento muy contento de haberlo encontrado. Me trae muy buenos recuerdos ver su obra y remontarme al pasado pinareno donde solo se pensaba en hacer reproducciones artiticas para combatir un incipente y legendario bloqueo economico. Que siga consechando exitos, fraternalmente un legendario amigo.
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luz
-1 #3 luz 13-06-2014 09:25
estimado Carlos, no se si te acordaras de mi, soy Luz la señora que te acompaño en la escuela de artesanos de Gelves y que fue testigo de tu trabajo.
me alegro que estes bien y espero poder saludarte personalmente algun dia.
te dejo mi email. beneluz13@hotmail.com por si te apetece que hablemos.espero tu respuesta un abrazo tu amiga luz.
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ramiro trunsky
0 #2 ramiro trunsky 27-09-2010 08:15
carlitos querido, tu obra siempre será cutivamente y misteriosa !!!!
Espero noticias tuyas, un abrazo enorme, Ramiro..
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ramiro trunsky
0 #1 ramiro trunsky 27-09-2010 08:07
Carlitos querido, tanto tiempo !!!
Esta carta no tendrá como objeto comentar tu obra , sino reencontrarme con el amigo luego de tantos años !!!
Cómo estás ??? tengo entendido que pudiste mostrar tu obra en España y por los comentarios que he leído has transformado tu morada en unas casa donde se respira arte ...Cuanta alegría me da saber eso !!!!
Yo muy bien , vivo hace 6 años en Cafayate ( al norte de arg. ) casado con una arquitecta, con una niña de cuatro años y otro en camino..
Trabajando duro en el hotel/ www.viejaposada.com.ar
Escribime, gran abrazo, tu amigo argentino..
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