Entre los días 24 de abril y 8 de mayo, se efectuó la IV campaña de investigación arqueológica en el otrora cafetal San Pedro, proyecto que dirige un equipo de especialistas del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de La Habana.

Más allá de realizar una apología de la Loynaz, de lo que se trata es de acercarse a una fecha, un hecho y una institución cultural lamentablemente olvidados, a los que estuvo profundamente ligada la poetisa con residencia en la calle 19 esquina a E, en el Vedado.

«Siempre he visto en Aurelia Castillo el prototipo y el modelo, más acabado y perfecto, de la ancianidad femenina, venerable, digna y en el pleno goce de todas sus facultades intelectuales. Si los años quitan, como es cierto, a la mujer todos sus atractivos físicos y la convierten en una ruina de lo que fue asombrosa y cautivadora obra de arte, en ella se ha realizado el fenómeno prodigioso de que al ir borrando el tiempo sus bellezas juveniles, la iba adornando con otros dones y con otras galas», así retrata Emilio Roig de Leuchsenring a la excelsa aeda cubana Aurelia Castillo de González.

Proyectista integral, entre los mejores  cultivadores de las corrientes eclécticas  historicistas que proliferaron en la arquitectura cubana durante las tres primeras décadas del siglo XX.