Inquieto, siempre en movimiento como sus trazos, este creador pudiera ser la noción exacta de un enfant terrible de nuestra plástica actual.
 Dedicado durante cinco décadas a la temática del paisaje cubano, este pintor de larga data no teme renovar su discurso artístico, y lo hace con una obra enriquecida por técnicas y materiales que él mismo colecta, recicla y recontextualiza.
 Al corporizar de manera genuina las deidades del panteón yoruba, este artista cubano transmite en sus obras una sensación de armonía entre arte, naturaleza y vivencia espiritual.

 Inaugurada este viernes 8 de octubre por el Historiador de la Ciudad en la galería de su sede —Palacio de Lombillo—, la muestra «Pequeña retrospectiva» de Vicente Hernández permite apreciar la obra de este joven talento, quien no exponía en Cuba desde 1999.