Si el ejercicio de la poesía comporta un acto de nobleza y dignidad intrínsecas, entonces –con su vida y obra– este hombre ha engalanado el derrotero de nuestra intelectualidad artística, cual poeta imprescindible de su generación.
 Situada en el vórtice de las confluencias centenarias que se arremolinaron en el mar caribe, esta habanera raigal escribe con la inspiración de quien se despierta a la salida del sol y sabe apresar hasta el mínimo resquicio de la mañana.
 Abogada y maestra, Carilda Oliver Labra siempre encontró en la poesía el cauce ideal para conducir su vida. Con la antología Error de magia, ha visto consumado el sueño de reunir cincuenta años de creación poética, que equivale a decir de prácticamente toda su existencia.
 No hay plaza de la Habana Vieja donde –de una forma u otra, conservada en piedra– no hay un poco de la energía de este hombre. Pocos como él conocen las intimidades de la parte más antigua, que decide revelarnos con el recato de quien descubre a un ser amado o su propia persona.